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400 mil mexicanos en riesgo de deportación

Elvia Yolanda Torres García, activista pro derechos de los migrantes en Estados Unidos, y oriunda del municipio de Ameca, Jalisco, alza la voz por los abusos contra los indocumentados mexicanos en el proceso de deportación de la unión americana en lo que va de la administración del presidente Donald Trump.

Habla de los operativos masivos que se han desatado para deportar a los indocumentados en forma masiva, sin una orden judicial en muchos casos, y en una persecución que se extiende a diferentes regiones del país vecino, en donde se estima que radican más de 36 millones de personas de origen mexicano.

El ex líder de la Federación de Jaliscienses en Los Ángeles, California, y diputado federal migrante, Salvador García González, contempla que para finales de 2018, el número de deportados desde los Estados Unidos puede superar los 400 mil mexicanos y de ellos más de 10 mil, dice, corresponderán a personas nacidas en Jalisco.

Se basan en estereotipos

En entrevista exclusiva con Punto Rojo, Elvia Torres asegura que Migración ha emprendido una cacería en distintas ciudades de Illinois, y casi siempre las detenciones corresponden con la observación de un perfil genético: piel morena y estatura baja.

“A los guatemaltecos y hondureños, a todo mundo los ponen en una sola canasta, dicen que todos son mexicanos. México es el único país que recibe a los indocumentados, no les pide pruebas de dónde son, entonces Migración (de Estados Unidos) está aprovechando eso y el gobierno mexicano los trae para acá”, dice.

“México es el único país que recibe a los indocumentados, no les pide pruebas de dónde son, entonces Migración (de Estados Unidos) está aprovechando eso y el gobierno mexicano los trae para acá” Foto: Gregory Bull /AP

La activista vaticina una situación social muy grave para México porque considera que el país no está preparado para recibir a cientos de miles de deportados, menos aquellas regiones caracterizadas por su gran aporte a la cadena migratoria como el caso de Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato o Michoacán. Ella sostiene que por desgracia  algunos de los posibles deportados ni siquiera hablan español porque nacieron en EU o son de otras nacionalidades.

Elvia Yolanda Torres recuerda que ella llegó a Chicago en 1997. Un año antes su marido había muerto en un accidente carretero en el que también resultaron lesionados otros miembros de su familia, tras un choque registrado en una de las carreteras de Jalisco. Relata que el fallecimiento de su pareja la sumergió en una profunda depresión, por lo que viajó a Estados Unidos para reunirse con algunos de sus hijos que ya vivían allá. Nunca más regresó a México, y en el país vecino se convirtió en activista en defensa de los migrantes y para sacar a su hijo varón de la cárcel.

“El caso fue desestimado y mi abogado de ascendencia mexicana le gritaba a la juez para que se disculpara con nosotros”, recuerda.

Dice que después de ese episodio pensó en volver a Ameca con su familia, pero el senador Dick Durbin quedó maravillado con su tenacidad y trabajo. Le pidió que se quedara y ahora trabaja en el Departamento de Manutención del Gobierno de Estados Unidos, pero sin dejar de atender la lucha de los migrantes en favor del pleno reconocimiento de sus derechos.

Otro líder de trabajadores migrantes, Salvador García González, ex presidente de la Federación de Jalisco en Los Ángeles, California, reconoce que aunque las deportaciones disminuyeron en los primeros nueve meses de 2017, estima que alrededor de 400 mil indocumentados serán devueltos a su país de origen para el año que corre, y que más de 10 mil son de origen jalisciense.

“Son casi la mayoría de partes rurales, hay muchísimos migrantes mexicanos en Estados Unidos”, dice.

Salvador García llegó a la ciudad de Los Ángeles hace más de 35 años, y actualmente se dedica a rentar contenedores para la construcción. Nunca había visto algo semejante, se refiere a las deportaciones masivas. Dice que ahora son más frecuentes las detenciones y las redadas en centros de trabajo y planteles educativos: una auténtica “cacería humana”.

“Se han dado casos que llevan papás a sus niños a las escuelas y ahí mismo los detienen, como ya han pedido incluso colaboración con los maestros para que ellos puedan tener el criterio de deportar, los mismos profesores están facultados para decidir si llaman a la Policía o Migración para que los detengan”, expone.

El país no está preparado para recibir a cientos de miles de deportados, menos aquellas regiones caracterizadas por su gran aporte a la cadena migratoria como el caso de Jalisco, Ciudad de México, Guanajuato o Michoacán. Foto: John Minchillo/AP

Comenta que la administración de Trump ha instalado retenes y cualquier persona que les parece sospechosa es detenida por la policía. El mandatario estadounidense también organizó una reunión con todos los alcaldes para pedirles su colaboración.

“Han aumentado, sabemos que cada vez está acelerando las deportaciones, sí es preocupante porque en un principio que él entra y toma posesión nos dice que va a deportar solamente a los criminales, eso no existe actualmente porque ahorita ya hay retenes para gente civil que va pasando, donde saben que hay mucha gente mexicana, ahí están haciendo esos retenes”, dice.

En el primer año de gobierno de Trump también han aumentado las detenciones y las expulsiones de migrantes sin antecedentes. De acuerdo a cifras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en sus primeros tres meses del año, los arrestos de migrantes indocumentados –sin antecedentes penales– aumentaron 150 por ciento.

Voto migrante

Las deportaciones no son el único tema de preocupación para las comunidades de residentes en Estados Unidos. Lo es también la posibilidad de que no puedan votar para elegir al presidente de la República, o que su voto no llegue al lugar que tiene destinado el Instituto Nacional Electoral (INE).

Aunque hace unos días el presidente del organismo, Lorenzo Córdova, admitió un error en las guías de mensajería que han provocado el envío de boletas a domicilios equivocados, aseguró que la participación de los migrantes está garantizada.

Las deportaciones no son el único tema de preocupación para las comunidades de residentes en Estados Unidos. Lo es también la posibilidad de que no puedan votar para elegir al presidente de la República. Foto: Marco Ugarte/AP

A pesar de esto, Elvia Torres dice que no confían en los mecanismos que ha dispuesto el INE para celebrar la elección en el extranjero. Precisa que la institución contrató una bodega que pertenece a Barcel –compañía subsidiaria del Grupo Bimbo– en la cual se almacenarán las boletas. Esa bodega, dice, está a cargo de un sujeto llamado Adrián Sosa, de quien no se aporta mayores datos.

“No estamos de acuerdo porque nos están violando los derechos, no tenemos plena seguridad de que esos votos, votes por quien votes, van a llegar a la persona adecuada. Nos unimos varias organizaciones en un grupo que se llama Grupo por la Dignificación del Voto, en donde estamos viendo por qué está pasando todo esto, vamos a alzar nuestra voz”, dice.

Elvia Torres comenta que originalmente solicitaron al INE que instrumentara el voto electrónico, pero el organismo electoral argumentó que en este momento no hay condiciones y aplazó esa propuesta hasta el 2024.

Por su parte,  el activista Salvador García señala que alrededor de 600 mil migrantes se empadronaron para recibir la credencial con la cual podrán votar, pero el INE sólo activó 181 mil 256 credenciales. Los portadores restantes no lograron hacerlo, aunque el INE les dijo que con una llamada telefónica era suficiente.

“En todos los lugares que estuvimos les pedíamos que si tenían la credencial activada y nos decían que no. A ver, actívenlas delante de nosotros que el proceso es muy facilito y aquello que era muy facilito pues era muy complicado porque no se podía activar la credencial: si lo hacías por teléfono no te contestaban, si lo hacías por escrito te pedían que metieras una clave y cuando metías una de las claves hasta ahí se detenía el proceso”.

Salvador García menciona que lo anterior sucedió en distintas ciudades como Pomona, Oakland y San Francisco, y cuando se lo advirtió a las autoridades del INE, éstas le pidieron que hiciera un censo de todas las personas que no han podido activar su credencial y que lo llevara a la Ciudad de México para que se les diera de alta. Dice que es una medida imposible de llevar a cabo en tan corto tiempo.

“Ya está planeado que no quieren que votemos masivamente, ponen ciertos candados para que no votemos”. Foto: Omar Martínez/Cuartoscuro.

“Ya está planeado que no quieren que votemos masivamente, ponen ciertos candados para que no votemos”, exclama.

Resalta que es lamentable que desde el INE se estén poniendo trabas para que los migrantes puedan ejercer su voto, pues ellos contribuyen con el desarrollo de México a través del envío de remesas, pero también con el desarrollo de propuestas como el Programa 3×1, mediante el cual los gobiernos federal, estatal y municipal destinaban tres dólares por cada dólar que aportaran los migrantes a sus comunidades.

“Crecimos a 400 y luego a más de 800 (proyectos), los que estamos allá somos muy sensibles de las necesidades de nuestros pueblos”, subraya.

Ambos entrevistados lamentan la situación social, política y económica en que se encuentra México. Elvia Torres advierte que está horrorizada por las desapariciones de jóvenes en Jalisco y la falta de oportunidades para ellos a su regreso.

Reportero. Estudió sociología. Aún cree que la función del periodismo es eminentemente social y no un simple intercambio de mensajes entre la clase política.