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“Ni Peña ni candidatos a la presidencia nos tienen presentes”: trabajadoras domésticas

En México, las trabajadoras del hogar laboran sin el reconocimiento legal de sus derechos, pues el Ejecutivo federal no ha ratificado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un acuerdo internacional que permitiría reformar y crear leyes en favor de ese gremio.

Ni el gobierno ni los candidatos a la Presidencia “nos tienen presentes en sus agendas”, reprochó en entrevista Marcelina Bautista Bautista, quien desde hace casi dos décadas defiende los derechos de sus compañeras.

Quienes las contratan “tampoco aprecian su trabajo”, añadió. Por ello este jueves el Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (Caceh) inició la campaña “Empleo justo en casa”, con el apoyo de OnuMujeres, la agencia para las mujeres de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El valor económico de los quehaceres de la casa supera los 4 billones de pesos, lo que representa 24 por ciento del producto interno bruto (PIB), según cálculos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). La mayor parte de quienes se ocupan en ese tipo de empleos son mujeres: 95 por ciento.

En este país hay más de 2 millones 400 mil trabajadoras del hogar, es decir, cerca del 11 por ciento de las mujeres económicamente activas se dedican a esas tareas, de acuerdo con el Inegi. Nueve de cada 10 labora sin contrato.

Además, 42 por ciento gana sólo entre uno y dos salarios mínimos, menos de 25 por ciento recibe aguinaldo y a menos del 10 por ciento le otorgan vacaciones con goce de sueldo.

“Nuestras leyes permiten que trabajen jornadas hasta de 12 horas sin derechos laborales ni seguridad social, sin contrato, sin garantías de pensión y sin posibilidad de ahorro, entre otras privaciones”, ha señalado el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

“La falta de un acuerdo por escrito, de seguridad social y de un salario justo” es lo que más padecen, lamentó Marcelina Bautista. Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro.

Desde 2011 México, junto a otros países, aprobó en la OIT el Convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos (Convenio 189). Con ello “los gobiernos tienen la obligación” de presentar el documento a los órganos legislativos para que ahí se cambien las leyes que no protejan a ese sector de la población.

Sin embargo, el gobierno de Enrique Peña Nieto no lo ha hecho, a pesar de que el Senado de la República lo ha exhortado en al menos 10 ocasiones.

El Convenio 189 establece condiciones de empleo equitativas y exige que se adopten medidas para garantizarles seguridad social, así como para protegerlas de abusos y acosos. Asimismo, afirma que tienen derecho a formar sindicatos.

Marcelina Bautista, originaria de Nochixtlán, Oaxaca, no esperó a que el gobierno enviara el documento al Senado y los senadores hicieran una ley: en 2016, junto con otras mujeres, creó el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho). Sus integrantes se encuentran en la capital del país, el Estado de México, Baja California, Veracruz y Querétaro.

Desde los 14 años comenzó a trabajar en casas. Cuando tenía 35, en el año 2000, fundó el Caceh. Desde ese centro se ha dedicado a informar a las trabajadoras sobre sus derechos y obligaciones, así como a brindarles ayuda legal en caso de despidos injustificados o acoso sexual.

En el sindicato lograron instaurar el primer contrato colectivo para trabajadoras del hogar. “La falta de un acuerdo por escrito, de seguridad social y de un salario justo” es lo que más padecen, lamentó Marcelina Bautista. “Se tiene la idea de que cobran mucho por sólo limpiar, y no saben lo rutinario y pesado que es eso”.

Con la campaña “Empleo justo en casa”, que crearon también con la OIT en México, pretenden “sensibilizar a la población. Olvidan que gracias a las tareas que realizan estas mujeres pueden salir trabajar y ganar dinero. Las trabajadoras también tienen hijos, pero se dedican a cuidar a otros pequeños. Son invisibles, pero necesarias”.

Ratificar el Convenio 189 no sólo las beneficiaría a ellas, afirma Bautista. Si el empleador otorga un salario justo y respeta sus derechos, “harán mejor su trabajo. El trato que reciben da resultados en su rendimiento”.

Periodista ambulante. Me interesa compartir las voces que tienen que ser escuchadas. La única contradicción que no hay en mí es ser huasteca y chilanga.