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Condena a cura pederasta, un símbolo contra la impunidad: víctima de violación

La sentencia de 63 años de prisión contra el ex sacerdote católico Carlos López Valdés por violación de un menor es histórica y simbólica de una lucha contra la impunidad, sostuvo Jesús Romero Colín, víctima durante 11 años del pederasta.

“Esta sentencia es simbólica no sólo para mi proceso y mi lucha, sino para que sea el instrumento que permita romper la burbuja de protección e impunidad que hasta hoy mantenían muchos curas pederastas”, indicó Romero Colín a la prensa tras darse a conocer el fallo judicial.

Contra los obstáculos que hubo que librar de la jerarquía católica y también de las instancias de procuración de justicia, Romero Colín, víctima de abuso sexual por parte del ex sacerdote en Ciudad de México, recibió justicia con casi una década de tardanza. Ya después de 2011, el Vaticano había separado a López Valdés de su ministerio, y lo remitió a una vida laica.

El abogado de la víctima, David Peña, resaltó sobre la condena penal: “Esta es la primera sentencia condenatoria contra un cura católico pederasta en Ciudad de México, no hay antecedente alguno y por ello representa un parteaguas en la procuración e impartición de justicia en nuestra ciudad”.

El fallo histórico, con fecha del 8 de marzo, se dio a conocer el pasado martes 13 de marzo. El juzgado 55 en materia penal capitalino dictó condena de 63 años de prisión contra el ex clérigo Carlos López Valdés, por el delito de violación.

Las trabas denunciadas a lo largo de una década incluían una supuesta red de protección, de la que presuntamente participó el entonces arzobispo primado de México, Norberto Rivera. Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro.

Se trata de la segunda sentencia en el país, la anterior condena a un religioso relacionada con delitos sexuales se dio en Oaxaca contra el cura católico Gerardo Silvestre, a quien apenas se le impuso una pena de cárcel de 16 años y 6 meses en febrero de 2017 por inducción a actos sexuales y exposición de películas pornográficas.

Como obra en la causa penal 244/2008, López Valdés deberá cumplir con 40 años de la pena privativa de la libertad que se le estableció, pues es el máximo tiempo de condena que se permite en la capital del país. Sin embargo, a sus 72 años, eso bastará para pasar el resto de sus días recluso.

López Valdés, quien fungía como sacerdote de la parroquia San Agustín de las Cuevas, en Tlalpan, fue denunciado por Romero Colín desde julio del año 2007 por pederastia y corrupción de menores contra varios jóvenes. En su caso, fue víctima del sacerdote desde los 10 años.

Las trabas denunciadas por sus abogados a lo largo de una década incluían una supuesta red de protección, de la que presuntamente participó el entonces arzobispo primado de México, Norberto Rivera, quien fue removido por el Vaticano el año pasado.

El caso de Romero Colín fue difundido a escala internacional a través del documental Agnus Dei (Cordero de Dios), de Alejandra Sánchez, y del libro Manto Púrpura, de Sanjuana Martínez.

Para 2013 y tras las repercusiones mediáticas de la lucha de Romero Colín, el papa Francisco le dirigió una carta para pedirle perdón a nombre de la Iglesia católica por la violación perpetrada por López Valdés.

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), en abril de 2015, emitió la Recomendación 1/2015 por los agravios cometidos contra Romero Colín, en particular por parte de la Procuraduría de Justicia del gobierno de Miguel Ángel Mancera.

“Esta sentencia es simbólica no sólo para mi proceso y mi lucha, sino para que sea el instrumento que permita romper la burbuja de protección e impunidad que hasta hoy mantenían muchos curas pederastas”, indicó Romero Colín a la prensa tras darse a conocer el fallo judicial. Foto: Galo Cañas/Cuartoscuro.

Desde 2008, y pese a que se consignó en varias ocasiones el expediente por parte de la entonces Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF), el “haber integrado de manera deficiente su denuncia”, como refiere la CDHDF, llevó a que la detención de López Valdés se concretó hasta 2016 en Jiutepec, Morelos.

Para lograr la plena restitución de los derechos de Jesús Romero Colín, dice la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México, se requiere el pago por concepto de indemnización y el reconocimiento de responsabilidad por parte de la Procuraduría General de Justicia local, que encabezaba en ese entonces Rodolfo Ríos.

En el ámbito internacional, el único caso de sentencia condenatoria contra otro sacerdote que se conoce es el de Stephen Tarleton Dougherty, quien fue sentenciado a 60 años de prisión en Texas, Estados Unidos, hacia principios de este mes, por abusar de una adolescente en 2011.

*Con información de Juan Carlos Aguilar.

Periodista de a pie. Rockero de corazón, reportero de profesión. Biker de fin de semana y ciudadano en defensa del Derecho a la Información. Estoy a favor de las audiencias y de dar el contexto de los datos.