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Anaya y Meade: la guerra de lodo por el segundo lugar

En las elecciones hay todo tipo de interpretaciones y futurismos, desde visiones profesionales, versiones interesadas, confusiones disfrazadas o simple propaganda. Por eso el ciudadano debe tomar más en cuenta los hechos que los dichos, contrastar la información y no quedarse con una sola versión de las cosas, para no ser víctima de la manipulación de empresas encuestadoras, medios de comunicación o de simpatizantes de los candidatos.

La bitácora electoral marca que, a unos días de que comenzaron formalmente las campañas presidenciales, el periodo de intercampaña ha sido escenario de una feroz guerra por el segundo lugar entre Ricardo Anaya y José Antonio Meade, que incluye una investigación de la PGR contra Anaya. Éste acusó a Peña Nieto de intervenir en la elección presidencial y de usar las instituciones para sacarlo de la contienda.

El conflicto abierto entre Peña Nieto y Anaya se desató cuando el candidato del Frente amenazó con meter a la cárcel por corrupción al presidente Peña, el 11 de febrero en Coatzacoalcos, Veracruz. Una semana después, la pgr informaba de la investigación contra Anaya por presunto lavado de dinero por 54 millones de pesos.

Peña Nieto ha optado por una guerra de todo o nada, alimentada por el temor de que su candidato no prende. Hay polémica y división de opinión en los medios, incluso un desplegado de intelectuales dirigido a Peña; en respuesta, el pri entregó el expediente de investigación de Ricardo Anaya ante la oea en Washington.

El uso faccioso y descarado de la PGR o de Hacienda para atacar al candidato del PAN-PRD-MC provoca daño a las instituciones. Es escandalosa la celeridad con la que actúa la PGR contra Anaya, frente a la protección que le brinda a Emilio Lozoya en el caso Odebrecht o la impunidad frente a tanto crimen y corrupción. Por eso el ine tuvo que intervenir declarando que no se puede acusar a ningún candidato sin pruebas. Pero más allá de la denuncia, Anaya está atrapado por sus operaciones financieras y una vida que no corresponde a sus ingresos.

Fuera de control

Al no tener una explicación creíble frente a las acusaciones de corrupción, Anaya y sus voceros del Frente buscan desviar la atención diseminando la idea de un supuesto acuerdo entre Morena y el PRI (un complot sin pruebas) dizque para garantizar la impunidad de Peña. De esa manera, Anaya se presenta como víctima del gobierno y como el candidato opositor antisistema. Pero algo no ha salido como lo tenía planeado.

Como consecuencia de estos “dimes y diretes” entre candidatos, como dijo Peña Nieto –y contrario a lo que pensaban los estrategas de esta guerra de lodo en ambos bandos–, en las encuestas bajaron en las preferencias tanto Anaya con Meade. Así que el más beneficiado del pleito PRI-Frente ha resultado ser Andrés Manuel López Obrador, que continúa ampliando su ventaja. (El 1 de marzo, Parametría colocó a amlo en 40%; Anaya en 24% y Meade en 18%; ambos perdieron tres puntos en un mes).

En la guerra por el segundo lugar, PRI y Frente están dispuestos a todo, sin importar el costo. La apuesta de ambos es eliminar al contrario, y el que sobreviva (en segundo lugar) se verá beneficiado de una elección polarizada entre dos candidatos. Esta tesis parte de la idea de que el voto anti-AMLO es más grande que el voto a favor de amlo, y que quien lo capitalice vencería en la elección.

Esta hipótesis tiene varios problemas. El primero es que existe un rechazo al pri superior al 70%; frente a eso, Meade la tiene casi imposible. El segundo problema es que las diversas encuestas registran que la segunda opción de la mayoría de electores de Anaya y de Meade sería votar por amlo. Esto significa que una buena parte de los electores de Meade y de Anaya si ven que su candidato no puede ganar, votarían por López Obrador. Esto podría reducir la fuerza de un bloque anti-AMLO.

Este es sólo un fragmento del panorama complejo hacia las elecciones presidenciales, las que no se ven fáciles para nadie, ni siquiera para López Obrador, que lleva una ventaja considerable al iniciar la campaña.