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López Obrador: Los Pinos, tercera llamada

Andrés Manuel López Obrador llevaba un rato esperando el destape de “los candidatos pirrurris” que competirán contra él. Sin detener su camino a la Presidencia, retomado tras su segunda caída en 2012, había estado observando a sus posibles contrincantes, y hasta sugirió al PRI un candidato.

Este político de 64 años, el rival a vencer en la elección del 1 de julio de 2018, va por su tercera batalla, después de sobrevivir a sí mismo, a sus adversarios y a las carreteras del país que ha recorrido municipio por municipio tras su primera derrota, en 2006.

Aventaja con dos campañas previas, o una permanente, y con la preferencia en las encuestas. De último momento y de manera sorpresiva, se alió con el Partido Encuentro Social (PES), un partido de ultraderecha y detractor de la izquierda que representa Morena, al que supuestamente le cedería 25 por ciento de los escaños que gane la coalición.

Sus nuevos aliados, los militantes del PES, se oponen a que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo, a los matrimonios gay y a la educación sexual, entre otros derechos que López Obrador no ha querido reivindicar y que, no obstante, han sido las banderas de la izquierda.

López Obrador nació en noviembre de 1953, en Tabasco. De puro milagro terminó la escuela, según cuenta él mismo en el documental Esto soy. Ahí narra que gracias a un apoyo gubernamental pudo estudiar Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM, pues su familia no podía costear su estancia en la Ciudad de México.

Andrés Manuel López Obrador, aspirante a la presidencia de México, sonríe mientras presenta a los que formarían parte de su gabinete. Foto: Marco Ugarte/AP

Dos campañas

Si su carrera por la Presidencia fuera una serie de televisión, López Obrador iría en la tercera temporada. La primera fue en 2006, después de gobernar la Ciudad de México (2000-2005). En aquella ocasión Felipe Calderón resultó presidente en una elección tachada de fraude. La segunda, en las elecciones de 2012, favoreció a Enrique Peña Nieto.

En la campaña de hace 11 años –postulado por el PRD, PT y Convergencia– su lema era “Por el bien de todos, primero los pobres”. Eso, y su crítica personalizada a funcionarios y empresarios miembros de “una mafia en el poder”, causó que dirigentes patronales pagaran anuncios en medios de comunicación afirmando que era “un peligro para México”.

López Obrador defendió su triunfo en 2006 con la cólera desatada por la intromisión del entonces presidente del país, Vicente Fox, en el proceso electoral; hubo cientos de denuncias de irregularidades en las boletas y una diferencia en los resultados de 0.56 por ciento en favor de su contrincante panista.

Sabía del poder de la movilización, la conoció en Tabasco cuando dejó el PRI e introdujo la oposición en el vocabulario político. En aquel entonces marchó, en 2006 se plantó; con miles de ciudadanos bloqueó el Paseo de la Reforma para exigir al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el recuento de votos. Lo que consiguió fue ganarse el repudio de muchos. Su discurso, al desconocer al Felipe Calderón como mandatario, llegó a un punto álgido con aquella sentencia: “Al diablo con sus instituciones”.

El precandidato de Morena, PT y PES a la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, presenta su posible gabinete. Foto: Alejandra Leyva/El Universal

Proyecto de nación

Para la segunda temporada (2012), López Obrador ya había recorrido varias veces el país, creando las bases para lo que ahora es su partido, Morena, aunque seguía en el PRD. Se presentó casi distinto, más conciliador. Se reunió con empresarios arrepentidos por ayudar al PAN y al PRI, tras un sexenio calderonista marcado por la “guerra contra el narcotráfico” y la ola de asesinatos, desapariciones y torturas.

Presentó su nuevo proyecto de nación: “una república amorosa”. Basado en la Cartilla Moral, de Alfonso Reyes, proponía un progreso sustentado en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a la patria. Ofrecía “un gobierno para todos”.

Aunque parte de la prensa mexicana documentó la compra de votos con tarjetas del supermercado Soriana o de monederos electrónicos de Monex, el PRI ganó la Presidencia. Otro fraude, denunciaba López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador presenta su registro como precandidato de Morena. Foto: Lucía Godínez/ El Universal

Polémicas

El tabasqueño también ha librado señalamientos de corrupción de sus colaboradores. En 2004, cuando gobernaba la capital del país, René Bejarano, diputado cercano a él, recibió dinero del empresario Carlos Ahumada; y su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, apostaba en Las Vegas. En 2017 Eva Cadena, candidata de Morena a una alcaldía en Veracruz, aceptó dinero supuestamente para López Obrador. Cadena deslindó después al tabasqueño.

Una de las últimas polémicas que levantó fue al proponer amnistía a narcotraficantes. Con ello provocó un nuevo debate en torno suyo.

En 2018 irá por la tercera temporada con un proyecto de nación elaborado por un empresario que antes apoyó a la derecha. Esta vez anticipa que si la “mafia en el poder” gana, o si la gente no se decide por él, ahora sí, se va a La Chingada… como se llama su rancho en Chiapas.

Periodista ambulante. Me interesa compartir las voces que tienen que ser escuchadas. La única contradicción que no hay en mí es ser huasteca y chilanga.