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Cambian ciudadanos votos por servicios básicos

“Están manipulando el suministro del agua”, se queja Catalina. Ella y sus vecinos en Iztapalapa advierten que el envío de pipas a cambio de entregar fotocopias de sus credenciales de elector “es por las elecciones” en la Ciudad de México el 1 de julio próximo.

Condicionar un servicio, la permanencia o inscripción a un programa social o la entrega de bienes en especie por el voto “es ilegal e inmoral, porque se aprovechan de las necesidades de la gente”, apunta Alberto Serdán Rosales, coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, una red de más de 60 organizaciones.

En este proceso electoral de 2018 “está sucediendo lo mismo que en el de 2012”: aumento en el gasto de programas sociales y en el número de “operadores políticos” que inducen el voto, indica. Además, las instituciones que tendrían que vigilar y castigar estos delitos “están debilitadas”

Durante el primer bimestre de 2018, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) aumentó sus gastos de 23 mil millones de pesos a 28 mil millones respecto al mismo periodo del año pasado. LICONSA lo aumentó de 2 mil 600 a 3 mil 400 millones. Y el programa Prospera, de 14 mil 200 a 19 mil 132 millones, afirma.

Con más de 6 mil programas sociales en todo el país en los tres niveles de gobierno, “la gran mayoría sin reglas de operación”, no hay manera de calcular “cuánto dinero están dispersando”, señala.

Catalina no se llama Catalina. Si es identificada supone que las autoridades delegacionales podrían negarle el servicio de pipas de agua de manera definitiva. Vive en Santa María Aztahuacán, un pueblo originario de Iztapalapa, en el oriente de la Ciudad de México. En esa zona de la capital del país es común que falte el líquido. Pero desde septiembre de 2017 la situación empeoró, comenta Raúl, otro vecino a quien también se le ha cambiado el nombre para protegerlo de represalias.

En este proceso electoral de 2018 “está sucediendo lo mismo que en el de 2012”: aumento en el gasto de programas sociales y en el número de “operadores políticos” que inducen el voto. Foto: Tercero Díaz/Cuartoscuro.

Hace unas semanas, después de esperar varios días y hacer rendir cada gota, llegaron las pipas a su calle. El personal que acudió insistió a los vecinos que ese servicio lo tenían gracias a la delegada Dione Anguiano y al PRD, cuenta Catalina y lo confirma Raúl.

“Nos pidieron una fotocopia de la credencial de elector. Si no se las daba, no me dejaban agua”, denuncia Catalina. Les exigieron también inscribirse en una lista y entregar copias de las credenciales de todos quienes viven en sus casas. Si lo hacían, prometieron, obtendrían despensas, cobijas y una pipa de agua cada tercer día.

Quienes, como ella, no accedieron a esos requisitos, ahora deben estar atentos al momento en que lleguen las pipas destinadas para aquellos que sí lo hicieron. “Y esperar a que, si les sobra un poco, nos la quieran dar”.

Denunciar la coacción

La red Acción Ciudadana Frente a la Pobreza creó una plataforma en la que los ciudadanos pueden denunciar, de manera anónima, “lo que puede ser una operación masiva de compra de voto, de entrega de tarjetas y condicionamiento de programas”, explica Alberto Serdán.

En la página “Democracia sin pobreza” se pueden hacer los reportes. “Nosotros corroboramos la información y hacemos la denuncia ante las autoridades”. Autoridades que están debilitadas, reafirma.

No hay fiscal anticorrupción, “se dio un golpe a la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE)” al destituir a su titular y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación “torpedea los intentos del Instituto Nacional Electoral de frenar el uso de programas sociales para coaccionar el voto”, según Serdán.

Cuando los políticos “corrompen la voluntad popular” evitan que la democracia funcione y, “sobre todo, socava su dignidad”, señala el activista. Por otro lado, si los ciudadanos consideran que el sufragio no tiene utilidad y lo ceden “por sacarle algo a los partidos”, será difícil que después puedan exigir resultados.

Periodista ambulante. Me interesa compartir las voces que tienen que ser escuchadas. La única contradicción que no hay en mí es ser huasteca y chilanga.