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Candidatos indígenas, excluidos

Una parte del movimiento indígena no se rinde y sigue creyendo en la vía electoral para mejorar sus vidas. Pese “al racismo de los partidos y la sociedad”.

Ahí está el nahua José Luis Castro González, quien con más de tres décadas de trabajo no ha podido ser candidato a diputado. Pero va abriendo brecha, si no para él, para otros.

En el ámbito federal hay un pequeño avance. En diciembre pasado el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación designó 13 distritos electorales en los que los candidatos a diputados deben ser indígenas.

Por tanto, en las elecciones del próximo 1 de julio, en las que se disputarán 3 mil 226 cargos de elección popular en todo el país, al menos en San Luis Potosí, Yucatán, Hidalgo, Veracruz, Guerrero, Oaxaca y Chiapas se podrán elegir legisladores federales indígenas para el Congreso de la Unión, que estará integrado por 500 diputados federales y 128 senadores.

Sin embargo, “es insuficiente”. Menos de 4 por ciento de los 300 distritos tendrá un representante de las diferentes etnias, apunta Anabel Hernández López, activista por los derechos políticos de las mujeres indígenas.

Más de 25 millones de mexicanos se reconocen como indígenas, según la encuesta intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Foto: Jacob García/Cuartoscuro.

Eternos sub-representados

Más de 25 millones de mexicanos se reconocen como indígenas, según la encuesta intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), recuerda en entrevista la defensora oaxaqueña. Por tanto, “seguimos sub-representados”.

Además de obligar a los partidos a postular candidatos de los pueblos originarios, es necesario apoyar sus liderazgos en las comunidades. Esto es, para las mujeres, todavía más difícil, apunta.

El analfabetismo entre los hablantes de una lengua indígena es de 23 por ciento, mientras que para el resto de la población es de 5 por ciento. Sin embargo, para las mujeres indígenas ese porcentaje sube hasta 29. “No tienen garantizado sus derechos a la educación, salud, a una vida libre de violencia, a la posesión de tierra, menos sus derechos políticos. Así es difícil que salga una candidata”, expresa la activista zapoteca.

Y no se trata “de llegar por llegar” al poder, aclara, sino de “representar la voluntad” de los pueblos, para evitar que pasen leyes como la de biodiversidad, “que afecta sus territorios, sus recursos y su conocimiento ancestral”.

Pero es difícil que “podamos lograr siquiera la postulación”, lamenta José Luis Castro González. “Los partidos la reservan para sus grupos de poder”. Además, el racismo que impera al interior de los institutos políticos y en la sociedad, les impide ver que “somos tan capaces como cualquiera”.

Aunque la nueva Constitución capitalina establece garantías para los aspirantes indígenas sin partido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció en diciembre de 2017 que éstas entrarán en vigor después de las elecciones de 2018.  Foto: Andrea Murcia/Cuartoscuro.

Defensoría indígena

Durante los 30 años que lleva como defensor de derechos indígenas se dio cuenta que ni en los partidos de derecha “ni en los que se dicen de izquierda”, hay un interés por estos asuntos. Su familia es originaria de Teloloapan, Guerrero, ubicado en la sierra. “El pueblo aparece en códices, tributaba a los mexicas”, presume en entrevista José Luis Castro.

Las Jornadas de Paz y Dignidad de 1992, realizadas al cumplirse 500 años del descubrimiento de América, lo impulsaron a dedicarse a la defensoría indígena. El levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en 1994, y los Acuerdos de San Andrés, dos años después, lo inspiraron a continuar.

Y lo que le motivó a estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México fue el encarcelamiento político de su amigo Carlos Manzo, en 2003. El líder zapoteca de Unión Hidalgo, Oaxaca, fue acusado de privación ilegal de la libertad luego de exigir una auditoría a la presidencia municipal.

Ahora que cuenta con 49 años, José Luis Castro es uno de los pocos abogados con experiencia en derechos políticos indígenas. Ha orientado a varios aspirantes a quienes les han negado su derecho a ser votado, a artesanos y también participó en la creación de la Constitución de la Ciudad de México.

Aunque la nueva Constitución capitalina establece garantías para los aspirantes indígenas sin partido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció en diciembre de 2017 que éstas entrarán en vigor después de las elecciones de 2018.  

Periodista ambulante. Me interesa compartir las voces que tienen que ser escuchadas. La única contradicción que no hay en mí es ser huasteca y chilanga.