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Desconfianza en las elecciones presidenciales

En opinión del historiador Lorenzo Meyer, en las campañas rumbo a las elecciones del 1 de julio prevalecerá entre la población “una profunda desconfianza” sobre cómo se llevará a cabo este proceso.

Meyer habla con la claridad que le da la historia política de nuestro país, en la cual, advierte, “nunca hemos tenido una campaña que respete las reglas escritas, la formalidad”. La sucesión presidencial, como una condena que se repite cada sexenio.

Recuerda que incluso la elección de 2000, cuando fue electo presidente Vicente Fox y que, en su opinión, ha sido hasta ahora la más confiable, terminó alejándose de lo que pudo ser un proceso limpio. “Nos dimos cuenta del Pemexgate (PRI) y de los Amigos de Fox (PAN), pero eso es sólo lo que supimos, quién sabe cuánto dinero se metió realmente”, señala.

“Estamos muy lejos de un entorno confiable. Tenemos una estructura para vigilar el voto, para contarlo, para ver los resultados con microscopio, que es el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pero son instituciones que, en buena medida, ya perdieron la confianza. De los partidos políticos ni hablamos, todas las encuestas los ponen muy mal. Prevalecerá la idea de que los dados ya están cargados”.

Meyer, profesor emérito de El Colegio de México, explica que esta desconfianza se afianzó antes de que comenzaran las precampañas, durante las elecciones de 2017 para elegir gobernador en el Estado de México y en Coahuila.

En ambas, los candidatos del PRI –Alfredo del Mazo y Miguel Riquelme, respectivamente– fueron declarados vencedores con una diferencia de votos mínima y en medio de múltiples inconformidades. “Es imposible no pensar que estas dos elecciones prefiguran cuál es la posición de quien tiene el control de los instrumentos que se supone son neutros y que garantizan la legalidad, limpieza y virginidad de las elecciones, que es el gobierno y esas entidades dizque independientes; en 2017 mostraron que no son garantía”.

En el actual proceso electoral, de nuevo una institución de gobierno, en este caso la Procuraduría General de la República (PGR), emprendió “una lucha sórdida” contra uno de los precandidatos presidenciales: el panista Ricardo Anaya.

“Es obvio que el gobierno va a estar del lado de su candidato (José Antonio Meade), así que sería muy ingenuo pensar que las elecciones van a ser limpias, que los encargados de la vigilancia van a cumplir con su tarea, y que los votos se van a contar bien”.

“El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), son instituciones que, en buena medida, ya perdieron la confianza.” Lorenzo Meyer. Foto: Adolfo Vladimir/Cuartoscuro.

¿Legitimidad renovada?

En opinión de Meyer, si el candidato del PRI, Meade, repite la fórmula de Del Mazo en las elecciones del Estado de México -–teniendo como aliado el poder del gobierno federal y con la indiferencia de las instituciones locales–, “ganará la elección formalmente, pero el país perderá sustantivamente. Tener un gobierno que empieza con esa ilegitimidad es augurar su fracaso, como ya vimos en 2006”, explica el autor de Nuestra tragedia persistente.

“Las elecciones están hechas para que se renueve la legitimidad. La legitimidad en México es ya muy tenue, por no decir que ya no existe. La posibilidad de que al final de las elecciones haya un aumento neto de la ilegitimidad del sistema es muy alta, cuando lo que se necesita es un aumento neto de la legitimidad para que esto más o menos pueda seguir adelante”, añade Meyer.

–¿Qué panorama vislumbra en caso de que López Obrador gane la Presidencia?

–Tendría la posibilidad, no la certeza, de generar legitimidad para el sistema político. La posibilidad de que una parte sustantiva de la población mexicana vea como suyo ese gobierno; habría un cambio de actitudes. No va a cambiar la realidad, pero sí las percepciones. Y una buena percepción renovaría la energía política, que a su vez permitiría enfrentar algunos de los profundos problemas que tiene el país. Las elecciones pueden ser eso, pero si se hacen mal pueden generar justo lo contrario: ilegitimidad neta.

Sobre el PAN y su candidato Anaya, impulsado también por el PRD y MC, Meyer afirma que no espera nada. “El PAN ya estuvo 12 años en el gobierno, ¿y qué hizo? No resolvió ningún problema, no le entró al toro. Quizá no haga las estupideces de Vicente Fox, pero tampoco será muy distinto de lo que hizo Felipe Calderón, que nos heredó una violencia del demonio.”

“El PAN ya estuvo 12 años en el gobierno, ¿y qué hizo? No resolvió ningún problema, no le entró al toro.” Meyer desconfía de la competencia de los candidatos de este partido. Foto: Tercero Díaz/Cuartoscuro.

Desencuentros y confrontaciones

Para José Antonio Crespo, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la campaña electoral no traerá ninguna sorpresa, pues mantendrá el mismo tono que tuvieron las precampañas; de hecho, afirma, en términos prácticos la campaña ya inició, “pero con sus diferentes modalidades por las restricciones que pone la ley.”

Hasta ahora, dice Crespo, las campañas se han caracterizado más por las confrontaciones y desencuentros que por las propuestas de los candidatos. “Las propuestas no las conocemos muy a fondo; hay algunas, obviamente, pero no hay un cuerpo sólido, integrado, como sí lo hay en el caso de López Obrador, porque él las viene formulando desde hace mucho tiempo en sus libros, en diferentes entrevistas y demás.”

Agrega que “los otros han presentado alguna propuesta por ahí, sin decir realmente cómo van a lograrlo, sin decir cuál es el plan para conseguir los objetivos que se proponen. Más bien son propuestas al aire, pero nada consistente todavía.”

En cuanto a los desencuentros que ha habido en este proceso, el también historiador y analista político destaca uno inédito: el rompimiento de la alianza del PRI y el PAN,  que “se están hundiendo en esta guerra, dejando hasta ahora el terreno despejado a López Obrador.”

–¿Ve posible alguna negociación entre PRI y PAN?

–Difícilmente, porque los agravios han sido demasiado fuertes, brutales, que lo han afectado a él (Anaya) y a su familia. Además, es difícil que los priistas confíen en Anaya, que se ha distinguido por no respetar su palabra ni con sus propios correligionarios; así es como se hizo de la candidatura.

“En todo caso –añade–, lo que yo vislumbro es que si Meade no levanta, si se queda en el tercer lugar, y Anaya sigue en la competencia, el gobierno acordará un pacto de impunidad con López Obrador, como éste lo ha estado ofreciendo desde hace dos años”, dice Crespo.

–Anaya se ha atrevido a amenazar a Enrique Peña Nieto y a Felipe Calderón…

–Se vio acorralado. Con el golpeteo que le estaban dando, no le quedó de otra que dar un paso adelante y ponerse como víctima para ver si convence al público de que él sí llamará a cuentas a todo el mundo, incluyendo al propio presidente. Mostrarse como “el antisistema” es parte de su estrategia.

Respecto a cómo augura que será el gobierno de López Obrador en caso de ganar la Presidencia, Crespo no lo tiene del todo claro, debido a que el candidato de la coalición encabezada por Morena “manda señales encontradas constantemente”, apunta.

“Dice no a la reforma educativa, pero propone para la Secretaría de Educación a alguien que ha defendido dicha reforma (Esteban Moctezuma Barragán). Dice no a los transgénicos, pero propone para agricultura a alguien vinculado con las empresas de los transgénicos (Víctor Manuel Villalobos). ‘Vamos a combatir la corrupción, pero no voy a hacer cacería de brujas y, al contrario, voy a dar amnistía para que vean que no va a haber persecución’. Dice que echará atrás la reforma energética, y sus voceros lo corrigen y aseguran que sólo va a corregir algunas cosas. Yo no sé qué va a hacer.”

Lo que sí sabe Crespo es que la credibilidad de la elección depende de tres factores: quién gane, cómo gane y el margen que exista entre el primer y segundo lugar. “Si el margen es amplio entre los dos candidatos, las irregularidades que se detecten podrán manchar un poco la credibilidad, pero no será determinante.”

El candidato de la coalición encabezada por Morena “manda señales encontradas constantemente”. Foto: Misael Valtierra/Cuartoscuro.

Competencia entre dos

Héctor Tejera Gaona, antropólogo y especialista en procesos políticos y estudios sobre la consolidación de la democracia en México, considera que la campaña presidencial será competencia sólo entre dos candidatos: Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade. “En el caso de Anaya, tuvo un principio fuerte, su discurso fue al principio el de un joven rebelde, pero ha caído.”

Respecto a Meade, dice: “No creo que se vaya a quedar en el tercer lugar. Le inyectarán muchísimo dinero a su campaña, tanto, que se convertirá en una fuerte competencia; en términos de encuesta parecerá que puede ganar”, considera Tejera, quien afirma que “los talones de Aquiles de Meade son la inflación, las propuestas incumplidas del gobierno de Peña Nieto y la violencia. La gente está muy descontenta con eso.”

El autor de La gente no sabe por quién vota; tiene que hacerlo así, porque así se hace (UAM/Gedisa) afirma que el lado fuerte de López Obrador es su prestigio. “No le pueden pegar por ningún lado. Pueden acusar a Napoleón Gómez Urrutia de lo que sea, pero no a López Obrador directamente, es muy cuidadoso.”

“Los talones de Aquiles de Meade son la inflación, las propuestas incumplidas del gobierno de Peña Nieto y la violencia. La gente está muy descontenta con eso.”

En el caso de Anaya, aunque no considera que logre colarse a un segundo lugar, advierte que la campaña sucia que se ha realizado en su contra podría tener un “efecto teflón”. “En caso de que no se encuentre nada, Anaya podría convertirse en víctima del gobierno”.

Además de las cantidades millonarias de dinero que pueda utilizar el PRI –“aún no hemos visto nada”– y de la guerra sucia que existe –“todos se están dando con todo”–, Tejera vislumbra otro factor que podría cambiar la elección: el poder de los gobernadores.

“En los estados los gobernadores son virreyes: tienen un mayor control de toda la estructura más allá de la relación entre esa estructura y los partidos. Rafael Moreno Valle (gobernador de Puebla de 2011 a 2017) se quedó con el control de esa estructura en Puebla. Con ese control pueden definir las elecciones hasta cierto punto. Los gobernadores adquirieron poder, juegan un papel muy importante y deciden quién gobierna los estados”, concluye el académico de la UAM.

Reportero. Desde hace 14 años colabora en medios impresos y electrónicos en la Ciudad de México, en los que ha realizado coberturas de asuntos políticos, sociales y culturales.