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Dudamel y la Filarmónica de Viena vuelven a México a cumplir sueños

En 1996 Gustavo Dudamel (Barquisimeto, Venezuela, 1982) pisó el teatro principal del Palacio Bellas Artes, en la Ciudad de México, como parte de la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela; era un violinista de 14 años con sueños. El viernes 3 de marzo, 22 años después, convertido ya en un reconocido director, regresó a México a dirigir a la Orquesta Filarmónica de Viena, una de las más prestigiosas del mundo, y para sostener que el acceso a “la música debe ser un derecho humano esencial”.

“Estoy infinitamente honrado y feliz de estar acá en México, junto a la Orquesta Filarmónica de Viena. Para mí es un sueño hecho realidad”, expresó emocionado Dudamel, quien recordó que cuando era niño, muchas veces jugó a dirigir la Wiener Philharmonik  a través de grabaciones, antes de “tener la oportunidad de dirigirla en carne y hueso”.

De hecho, es el director invitado más joven al frente de la agrupación que entre sus directores contó ni más ni menos con Gustav Mahler, Herbert von Karajan, Karl Böhm o Riccardo Muti, quien la dirigió en 2006 en el anterior concierto que dio en la Ciudad de México en el Auditorio Nacional en 2006. En su historia que comenzó en 1842, la Wiener Philharmoniker sólo ha venido al país en tres ocasiones, la primera de ellas, bajo la batuta de Carlos Kleiber, en 1981, cuando Gustavo Dudamel todavía no nacía.

“Una de las primeras orquestas que me invitó a dirigirla fue la Filarmónica de Viena. Yo no lo podía creer: me confundí, corrí, brinqué, celebré. Era una realidad. Y a partir de ahí, desde Lucerna (Suiza) en el 2006, hemos creado una relación maravillosa, única, de familiaridad, de cooperación y de hermandad, y eso es lo que esperamos mostrar en estos tres conciertos”, mencionó.

Desde Lucerna (Suiza) en el 2006, hemos creado una relación maravillosa, única, de familiaridad, de cooperación y de hermandad” Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro.

En conferencia de prensa, realizada antes de ofrecer el primero concierto de los tres que completan la serie en México (dos en el Palacio de Bellas Artes y uno más en el Auditorio Nacional), Dudamel destacó la relevancia del proyecto musical venezolano en el que se formó, que ha permitido a miles de niños y jóvenes acceder a una educación musical de manera gratuita: el Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

Recordó Dudamel que cuando el maestro José Antonio Abreu decidió emprender la empresa de hacer de la música el lenguaje cotidiano de los niños en las comunidades de todo el país, muy pocas personas le creyeron. “Ahora es todo un emblema de Venezuela que ya traspasó fronteras”.

“El sistema abarca el mundo entero. Han sido 43 años de historias y de experiencias en los que más de 900 mil niños han tenido la oportunidad de acceder de manera gratuita a la educación musical. El maestro Abreu ha entregado su vida a esto; ha luchado contra viento y marea.

Dentro de la crisis que vivimos, el sistema es un jardín hermoso, que llena a un país de esperanza. Cuando se habla afuera del sistema de orquesta, se habla del país también, por eso yo siento orgullo de lo que represento como miembro del sistema de orquestas y también como ciudadano de mi país”.

 

Lidia Camacho (centro), directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Daniel Froschauer (derecha), presidente de la Orquesta Filarmónica de Viena, y Gustavo Dudamel (izquierda), director de la Orquesta Filarmónica de Viena anunciaron la presentación en México de la Orquesta Filarmónica de Viena en Bellas Artes este sábado, así como el domingo en el Auditorio Nacional. Foto: Mario Jasso/Cuartoscuro.

Dudamel está convencido de que la música, como derecho humano, no debe estar alejada de la vida cotidiana, sino ser parte esencial del crecimiento de los seres humanos.

“Lo que yo trato de hacer es dar una oportunidad a los niños de lo que yo viví. Cada vez que veo a un niño tocando en una orquesta infantil, ahí me veo yo; no hay ninguna separación de realidades entre lo que yo viví y lo que ellos están desarrollando con sus sueños: tocando, cantando y luchando, como es el lema de las orquestas en Venezuela. Me siento parte de eso.

“Cuando de niño tocaba en una orquesta de Barquisimeto nos decían: ‘La Orquesta de Los Sin Techo’. Recuerdo al maestro Abreu diciéndome: ‘la cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura‘. Los niños más necesitados deben tener los mejores instrumentos, las mejores edificaciones, y eso es lo que se ha hecho a través de esta historia”.

El primer concierto del viernes, apoteósico y con un vals de encore, incluyó las sinfonías número 2 de Charles Ives y la 4 de Tchaikovski.

El segundo concierto, también en el Palacio de Bellas Artes, comenzará con la Obertura para un festival académico op. 80 de Johannes Brahms (1833-1897). Continuará con el Concierto para flauta núm. 2 en re mayor KV 314/285d de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791). Y finalizará con la Sinfonía número 1 en do menor op.68 también Brahms.

  El domingo, en el Auditorio Nacional, la Filarmónica de Viena interpretará el Adagio de la inacabada Sinfonía núm 10 de Gustav Mahler y la Sinfonía fantástica de Héctor Berlioz.

Reportero. Desde hace 14 años colabora en medios impresos y electrónicos en la Ciudad de México, en los que ha realizado coberturas de asuntos políticos, sociales y culturales.