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El sistema de salud, enfermo

El Gobierno Federal deja un sistema de salud fragmentado, desarticulado y con ineficiencia presupuestal, pese a su promesa de junio de 2013 de realizar una reforma de ley encaminada a conseguir un Sistema Universal de Salud para todo el país.

La entonces secretaria de Salud, Mercedes Juan (20122016), enterró toda posibilidad de llegar a esa cobertura total para la población del país. Entre recortes presupuestales, la cirujana soltó tajante: “No habrá reforma”.

Al respecto, el doctor Ricardo Daniel Corona González, adscrito al Colegio Nacional de Medicina Integrada (Conaemi), hace evidente lo idílico de esa “universalidad” que no pudo ser: “Tenemos todavía un sistema de salud muy fragmentado, con varias instituciones que tienen diversos objetivos, diversos presupuestos”.

El médico ha efectuado un análisis exhaustivo del sistema de salud nacido durante la presidencia de Miguel Alemán (1946-1952). Lo describe como un sistema mixto y fragmentado.

Detalla que dependencias como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), así como los servicios internos de Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Marina, por ejemplo, se encargan de atender a trabajadores asalariados y sus familias. Por su parte, la Secretaría de Salud federal y el llamado imss-Oportunidades se encargan de los no afiliados.

En la imagen, una paciente de la tercera edad es atendida en la Unidad de Medicina Familiar 36, ubicada en la colonia Nueva Atzacoalco. Foto: Diego Simón Sánchez/Cuartoscuro

El Seguro Popular

Entre los magros resultados que reconoce de este sexenio, el especialista dice que apenas se puede hablar de un aumento de la cobertura con el Seguro Popular, creado durante el sexenio de Vicente Fox (2000-2006), enfocado sobre todo en la gente de pocos recursos o que no tiene un trabajo fijo, cuya condición considera vulnerable.

Según cifras reportadas desde el Gobierno Federal, la Estrategia Nacional de Inclusión que brindó el Seguro Popular logró pasar de 13 millones de personas afiliadas en 2012, a 53.2 millones en 2016.

Sin embargo, el Tercer Informe Mundial de Protección Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dado a conocer a finales de 2017, puso de manifiesto que casi la mitad de los mexicanos –49.7 por ciento–, es decir, alrededor de 62 millones de personas, carece de todo servicio de seguridad social.

Pese a un ligero aumento de recursos en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018 (0.6 por ciento respecto a 2017), en el Ramo 12 (Salud) se ha registrado un decremento en términos nominales, pasando de los 121 mil 834.6 millones de pesos asignados en 2013, a 121 mil 817.5 millones en 2017.

Pero la realidad es un golpe en la cara. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México hay apenas 2.2 doctores por cada mil habitantes y, peor aún, el gobierno dedica sólo 2.7 por ciento del Producto Interno Bruto al sector salud, cuando el gasto promedio del resto de los 35 países en el bloque económico es de 6.6 por ciento del PIB.

Una enfermera ayuda a una mujer en una clínica del sueño. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Alejandro Acosta/RCC

Diversas carencias

Otro hallazgo relevante, difundido en un análisis de la organización no gubernamental Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) en el documento Afiliación, uso y gasto en salud: ENIGH 2016, es que también el uso de instituciones y programas de salud muestra una reducción de 12 por ciento durante el periodo 20142016.

Sólo 40.8 millones de personas reportaron haber utilizado servicios de las instituciones o programas de salud, lo cual deriva en un mayor gasto familiar para pagar servicios particulares, en búsqueda de una mejor atención.

“En cuanto a los pacientes que no tienen alguna seguridad social, tienen que hacer un gasto de bolsillo mayor, (ya que) no hay medicinas; la atención, si no se tiene, tendrán que acudir a otro tipo de instituciones a lo mejor privadas, (como) a las farmacias que es lo que está de moda, y eso aumenta el gasto de bolsillo del paciente”, opina respecto a este problema Ricardo Corona González, quien cuenta con master en Centros y Servicios de Salud.

Por ello, y en coincidencia con el CIEP, el especialista en medicina integrada refiere las carencias “en materia de identificación única”, para con ello detener las duplicidades de afiliación, ya que de esta forma –explica– se evitaría que alguien que cuenta con IMSS, por ejemplo, también acceda al Seguro Popular, con el doble gasto presupuestal que esto genera.

Además de la integración efectiva de las instituciones con un modelo más homogéneo “que propicie la unificación de los diferentes subsistemas”, se pronuncia por la urgencia de contar con un solo expediente clínico, al cual accedan tanto instituciones públicas como privadas. 

El médico, adscrito al Conaemi, dice al respecto: “Tendríamos que tener un expediente electrónico, en primera, y que sea compartido. Porque cada institución tiene su expediente clínico”.

En todo este camino a recorrer para alcanzar la “salud universal”, y ante el inminente cambio de mandato sexenal, se menciona la relevancia de fortalecer el papel de la Secretaría de Salud como autoridad sanitaria.

Pero, además, tendría otras labores: “Unificar criterios, y también unificar la atención. Que se cree un sistema de atención único, que no esté tan fragmentado, que no haya varias instituciones donde cada uno dependa o atienda a su población”, concluye el médico en su propuesta por detener los males que aquejan al sistema de salud.

Apenas el pasado 12 de febrero el presidente Enrique Peña Nieto llamó a reconocer “los grandes avances” de su gobierno en materia de salud. Señaló, por ejemplo, que el IMSS hace cinco años estaba en quiebra y hoy es más solvente. “Que se asimilen estos logros y se destierren lo que algunos llaman este irracional enojo social”. 

Periodista de a pie. Rockero de corazón, reportero de profesión. Biker de fin de semana y ciudadano en defensa del Derecho a la Información. Estoy a favor de las audiencias y de dar el contexto de los datos.