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Exigen miles en Jalisco la búsqueda de estudiantes desaparecidos

La desaparición forzada de Salomón, Daniel y Marco el pasado 19 de marzo, volvió a movilizar a miles de personas por las calles del centro de Guadalajara para pedirle a las autoridades que los devuelvan con vida, como ocurrió hace tres años cuando los tapatíos marcharon con la exigencia de que el Gobierno Federal regresara con vida a los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Aquí en Jalisco, la exigencia es para el gobernador, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, quien ante la incapacidad de sus subalternos de la Fiscalía General, ofreció en días pasados una recompensa de un millón de pesos para quien aporte datos que conduzcan a la recuperación de los estudiantes de cinematografía, una medida insólita que ha causado críticas entre la opinión pública por su falta de sensibilidad y oportunismo.

“Siempre estaban muy unidos. A los ‘profes’ les simpatizaba el trío que formaban. Es muy extraño que de repente no estén aquí. Es horrible, uno no imagina que un día estás con una persona y al día siguiente simplemente desaparece, no es justo. Es una sensación sofocante que desaparezcan de un momento para otro; a mí me duele llegar a mi salón de clases y aparentar que no está pasando nada cuando hay tres bancas vacías ahí”, dice un compañero de los estudiantes —mientras se enjuga las lágrimas— en un video que produjeron los alumnos de la Universidad de Medios Audiovisuales CAAV donde estudiaban ellos, y que circula en las redes sociales.

Marcha por los estudiantes desaparecidos en Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo

La marcha de este sábado no fue tan nutrida como se esperaba; de cinco a diez mil asistentes contabilizaron los organizadores.

“Aquí deberían estar por lo menos unas 100 mil personas, y no es ni siquiera el 1 por ciento de la población tapatía”, me comentó un profesor de asignatura de la Universidad de Guadalajara.

Mientras caminábamos por la Calzada Independencia, frente a los bares de mala muerte que pululan en las inmediaciones del barrio de San Juan de Dios, el docente se hacía la pregunta de qué cosa le hace falta al país para salir del ostracismo social en que se encuentra desde hace décadas, y es que decía, el movimiento por los desaparecidos de Ayotzinapa parecía ser el punto de quiebre para un reacomodo estructural que obligaría a Enrique Peña Nieto a dejar la presidencia de la República.

Marcha por los estudiantes desaparecidos en Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo

“El presidente más repudiado en la historia va a terminar su sexenio, ¿te das cuenta de lo que eso significa?”, exclamó.

“El número sí importa”, me dijo otro de los asistentes a la marcha, un economista que recientemente se unió a las filas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) porqué cree que el país necesita un cambio.

Desde su punto de vista, el número de asistencia refleja nuestra apatía como sociedad a un tema tan sensible como el de las desapariciones, pero “quizá también es una muestra de que el terror se ha instalado en nuestras actividades cotidianas, y nos empuja a vivir en una zona de confort y silencio”, reflexionó.

Marcha por los estudiantes desaparecidos en Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo

La marcha comenzó en la Glorieta de los Niños Héroes, un sitio que ha sido apropiado naturalmente por las madres de los desaparecidos, y al que rebautizaron como Glorieta de “los Desaparecidos”. Desde ahí partieron con rumbo a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Jalisco (FGEJ) que se encuentran en la Calzada Independencia.

Las consignas se escucharon: “no somos tres, somos todos”, “arte sí, violencia no”, “luchar, resistir, el acuerdo es vivir”, “vivos se los llevaron, vivos los queremos”, todas éstas dirigidas al mandatario estatal.

A los automovilistas no les cayó en gracia la marcha, pues ocasionó un congestionamiento vial en Federalismo, y la Calzada Independencia. El sistema del Macrobús tuvo que suspender sus servicios por alrededor de hora y media. La marcha no pareció inmutar a quienes se desplazaban por la Calzada Independencia, uno que otro “borrachito” de los que deambulan en la zona de San Juan de Dios, se integró al contingente sin una idea clara de las demandas. Igual gritaron consignas contra Sandoval Díaz.

Marcha por los estudiantes desaparecidos en Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo

Al llegar a la FGEJ un grupo de estudiantes utilizó un cañón proyector para reflejar en un muro el rostro de los tres alumnos de cinematografía. Mientras eso ocurría, los asistentes se sentaron en el suelo para escuchar el testimonio de sus familiares y de todo aquel que quiso hablar para externar sus tristeza, dolor e indignación.

En ese lugar se presentó el testimonio de madres de otros universitarios desaparecidos, como el de Leticia Vázquez, quien recordó a su hija Erika Cueto —egresada de la licenciatura en Cultura Física y del Deporte— desaparecida en Puerto Vallarta, poco después de que acudiera a un seminario de capacitación que organizó la Universidad de Guadalajara.

Marcha por los estudiantes desaparecidos en Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo

Dijo que le pidió al rector, Tonatiuh Bravo Padilla, que le ayudara a encontrarla, y aunque el funcionario se comprometió a apoyarla no ha hecho nada al respecto. Fue por eso que el clamor general del contingente se escribió con el hashtag #NoSon3SomosTodos, para visibilizar la voz de aquellos que sufren en silencio la desaparición de sus seres queridos.

Mientras se esperaba a que las autoridades de la FGEJ salieran del edificio a dar respuesta, algunos estudiantes informaron que durante la asamblea celebrada el viernes pasado en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara, se acordó convocar a todos los aspirantes al gobierno de la República, y del estado de Jalisco para que expliquen “como chingados van a detener las desapariciones”.

Reportero. Estudió sociología. Aún cree que la función del periodismo es eminentemente social y no un simple intercambio de mensajes entre la clase política.