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Guillermo del Toro, de Ciudad del Sol a los Óscares

“Mejor vámonos por unos tacos, güey, me dijo Guillermo del Toro durante una premiación en donde coincidimos en el Teatro Diana. Y aunque lo estaban esperando para una cena de gala como invitado de honor del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, terminamos cenando él y yo con su familia en un restaurante aquí en Guadalajara. Así es Guillermo del Toro”, dice César Cosío Vidaurri Martínez, el dj tapatío más reconocido a nivel internacional y gran amigo de la infancia del hoy ganador del Globo de Oro.

Entrevistar a César Cosío resulta fascinante, incluso para quienes poco conocen de música. Entrar a su oficina, en el segundo piso del canal estatal C7, parece una escena sacada de una película del mismísimo Guillermo del Toro. Dragones, monstruos y personajes místicos adornan su escritorio. Faltan paredes para colgar los más de 65 fotodiscos firmados por artistas exitosos como José José, Flans, Timbiriche, Gary Moore y Ozzy Osbourne, entre otros.

Discos, vinilos, casetes, dvd, libros y un sinfín de reconocimientos adornan la aglomerada oficina del dj, que con soltura narra para Punto Rojo las más exquisitas anécdotas de su infancia con Guillermo del Toro, Fher Olvera (vocalista de Maná) y Arturo Ybarra (guitarrista e integrante de Rostros Ocultos), de quienes fue mánager y con quienes creció en la colonia Ciudad del Sol, durante los años ochenta.

“Estábamos chavos, teníamos entre 14 y 16 años. Yo empecé mezclando en las cocheras de casa de mis amigos y ahí nos juntábamos todos en ‘Ciudad del Rock’, así le decíamos a la colonia en donde alrededor de la pirámide crecimos todos. Éramos unos jóvenes ordinarios, pero lo extraordinario surgía cuando hacíamos las fiestas”, dice, y suelta una risa.

 

Guillermo del Toro tras recibir el Globo de Oro a Mejor Director por su película “La Forma del Agua”, el pasado 7 de enero. Foto: AP

Grandes fiestas

Recuerda que su primera gran fiesta fue en la residencia de Guillermo del Toro, en donde la madre y la hermana de éste le prestaron la casa para realizar el evento denominado “La primera gran fiesta disco pop new wave punk rock”. La entonces casa del cineasta abarcaba toda una cuadra de la avenida Cuauhtémoc, esquina con Xóchitl, en la colonia Ciudad del Sol.

Lo que ahora es el instituto educativo Gabriel Marcel, en ese entonces se volvió el espacio para el debut del entonces grupo Tracks, ahora conocido como Rostros Ocultos. Se esperaban poco más de 100 personas, pero a la casa llegaron más de 500. Y aunque todos los asistentes bailaron hasta el amanecer, recuerda que su amigo Guillermo del Toro ni siquiera bajó a la sala de su propia casa, pues se quedó encerrado en su cuarto toda la noche dibujando sus primeros monstruos místicos que 25 años después serían premiados en Hollywood.

César cuenta que “¡Al día siguiente Guillermo no dijo nada! Sólo salió de su cuarto y me dijo que qué buen desmadre me había aventado. De ahí en adelante comenzamos a organizar fiestas juntos de manera más formal.”

El dj ríe con júbilo al recordar cómo con su amigo “el Gordo” Del Toro se sumergiría en un mundo fantástico del que no retornarían jamás. Los unía una misma pasión: la creatividad. El joven cineasta, con una curiosidad autodidacta y un apetito voraz por cuanto libro se le pusiera enfrente, al igual que César, era un “dragón de madera”, de acuerdo al calendario chino, por haber nacido en 1964. Se cree que la personalidad de los nacidos en el año del dragón son personas imaginativas, innovadoras y con gran potencial encaminado a las artes.

“Los dos sabíamos que éramos dragones. Así que teníamos que hacer cosas chingonas”, dice César, sentado detrás de su escritorio, mientras recuerda aquella época de cabelleras largas y chamarras de cuero.

 

La primera gran fiesta que organizaron fue en casa de Guillermo, sin embargo, él pasó toda la noche encerrado en su cuarto, dibujando sus primeros monstruos, mismos  que más tarde llevaría a la pantalla grande. Foto: Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

 

Durante los últimos cinco años de los ochenta, César y Guillermo comenzaron a hacer ruido en la ciudad por la organización y ambientación de sus macrofiestas. Guillermo del Toro fundó su primera empresa de nombre Necropia, cuando aún era estudiante de preparatoria en el Instituto de Ciencias. Durante esa época, Del Toro conoció a uno de sus más grandes ídolos, el maquillista Dick Smith, reconocido por su trabajo en El exorcista.

Su entusiasmo y talento lo impulsó a convertir a Necropia en la primera empresa mexicana dedicada a efectos especiales y maquillajes, en donde años más tarde estaría a cargo de los efectos y el maquillaje en diferentes series y comerciales. El de la marca Alka-Seltzer fue, en 1992, uno de sus más destacados comerciales, al representar el malestar estomacal como la transformación de un humano en un hombre lobo.

Con Necropia, Guillermo del Toro realizaba entonces sus primeros trabajos en efectos y maquillajes para cada una de sus fiestas. Cada año, las invitaciones para el Halloween contenían ilustraciones de Del Toro. Diablos, gatos negros, gárgolas y calaveras eran las imágenes de portada en aquellas invitaciones de cartón que incitaban a los tapatíos de esa década a introducirse en un mágico mundo de música y misticismo.

“Yo nací el 30 de octubre, así que mis fiestas de cumpleaños siempre eran de disfraces, y a Guillermo le encantaba dibujar desde entonces cosas fantásticas y hacer monstruos de plastilina. Él no era el alma de la fiesta, pero le salía muy bien y disfrutaba mucho hacer las escenografías, guiones y dibujar las invitaciones de cada una de nuestras fiestas. Yo me encargaba de organizar y él de la ambientación”, narra César.

Acusados de satánicos

Fue en una de esas invitaciones que Guillermo del Toro creó su primera criatura mística conocida como el Teatecuic, el cual es descrito por el propio cineasta de su puño y letra en la invitación como:

“Un mutilador con piel de culebra y dientes fuertes como un ocelote. Una criatura similar a una gárgola, con expresión de cruel regocijo. Creado por el rencor de los dioses usando la última y más oscura escama del lagarto celestial. Aparece en los lugares menos habitados, roba a los niños recién nacidos, destruye casas y mata o destroza a los hombres que se cruzan en su camino. Jamás tendrá descendencia pero es inmortal.”

 

Afiche hecho por Guillermo del Toro para una de las macrofiestas que él y su amigo, el DJ Cesar Cosío Vidaurri, organizaron en 1986. Foto Arturo Campos Cedillo.

 

La leyenda y el dibujo del Teatecuic que creó Del Toro ilustraba la invitación para la macrofiesta de Halloween del sábado primero de noviembre de 1986. Ésta se llevó a cabo en la calle Eva Briseño número 351, a un costado de la basílica de Zapopan. La invitación contenía como ilustración una especie de diablo rojo. Se anunciaba como parte del evento la aparición de dicho monstruo durante la noche. César recuerda que ese Teatecuic lo personificó Pato Domene (hermano del baterista de Rostros Ocultos), quien se paseaba con un disfraz de látex rojo que cobraba la forma de la criatura que tanto imaginó el director mexicano.

Gracias al Teatecuic sus siguientes fiestas de Halloween se volvieron tabú, por su simbología gótica. Incluso una de las universidades privadas católicas de Guadalajara acusó a los jóvenes organizadores y a los asistentes de estar al servicio de Satanás.

Durante los meses posteriores a esa fiesta, dicha universidad comenzó a repartir volantes, circulares y calcomanías con la leyenda “Satanismo No” y con la figura del Teatecuic tachada. Esa misma propaganda que utilizaron en contra del grupo Zeppelin, perteneciente a César Cosío, y Necropia, a cargo de Guillermo del Toro, fue utilizada por estos jóvenes ingeniosos para convertirla en la invitación oficial de su siguiente fiesta, que se celebraría el sábado 7 de noviembre de 1987.

Al pie de la invitación, además de incluir la ubicación del evento (frente al Country Club), se leía en letras rojas: “No le busques tres pies al gato”. Además, dentro de la misma invitación, con humor y sarcasmo, se incluyó un apartado con algunas sugerencias como: “Te recomendamos avisarle a tus papás. No nos hacemos responsables por traumas posteriores. Fiesta no apta para cardiacos. Nos reservamos el derecho de admisión”.

César ríe a carcajadas al recordar los cómics que el periódico de la universidad les dedicó a él y a su amigo Del Toro, en donde los dibujaban como punks malandros incitando a jóvenes estudiantes a acudir a fiestas satánicas, y donde la propia mascota de la universidad los salvaba de las garras del demonio, al aconsejar a los jóvenes estudiantes tomar en cuenta sus valores y buena moral, para rechazar cualquier tipo de invitación infernal.

Recuerda César: “Decía que éramos el mismísimo diablo. Esa universidad empezó a mandar cartas a los padres de familia advirtiéndoles que sus hijos no fueran a nuestras fiestas o serían expulsados por tratarse de eventos con orientación satánica, decían. Pero aún así lográbamos llenar las casas en donde realizábamos todas las fiestas. Llegamos a tener hasta dos mil personas afuera queriendo entrar, y otras dos mil adentro. La verdad es que nos la pasábamos genial.”

Revela que años más tarde, en la década de los 90, dicha universidad comenzó a perder prestigio y credibilidad, y él continuó amenizando fiestas, bautizos, xv años y cuanto evento se le presentara.

Filmes y premios

Recuerda que para ese entonces el director mexicano, recién premiado por su trabajo The Shape of Water, comenzó a incursionar en el cine de manera más formal y presentó su ópera prima Cronos, la cual le daría al jalisciense el pase de entrada a las grandes ligas de la cinematografía.

 

Guillermo del Toro y el actor estadounidense Ron Perlman, quienes han trabajado juntos en varias ocasiones: Cronos (1993), Hellboy (2004), Hellboy 2 (2008) y Pacific Rim (2013). Foto: Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Y agrega: “Él hizo su debut con su película Cronos y yo le hice la promoción pegando posters por toda la ciudad. El día del estreno yo le puse el sonido a su película. Me acuerdo que él tuvo que empeñar su coche para que su película tuviera sistema dolby (sonido digital). Él me obsequió el único arcángel que no se destruye en la película. A partir de ahí comenzó a volar en su carrera y se fue a los Estados Unidos. Y pues ya solamente nos vemos cuando él viene a la ciudad.”

La violencia en México tocó a Guillermo del Toro en 1998. El secuestro de su padre lo obligó a salir del país para trasladarse a Estados Unidos y hacer de Los Ángeles su residencia oficial. Ahí tuvo su primera experiencia en Hollywood con su trabajo en Mimic, protagonizada por Mira Sorvino y Jeremy Northam.

Tiempo después saltó a la fama tras dirigir las películas El espinazo del Diablo y El laberinto del Fauno, que fue premiada como mejor película en lengua no inglesa por la Academia de Cine británica, cuando los monstruos de Del Toro se convirtieron en un análisis reflexivo sobre la sociedad actual. El cineasta tapatío se dio el lujo de rechazar la dirección de la saga de Harry Potter y la primera entrega de Thor, para concentrarse en cintas más personales, incluida su fallida película El hobbit.

Antes de El laberinto del Fauno, Del Toro había plasmado su gusto por los vampiros con su película Blade II en 2002. Y su gusto por los cómics lo llevó a adaptar Hellboy en 2004, protagonizado por Ron Perlman, quien repitió en la continuación de Hellboy 2: El ejército dorado, en 2008.

Guillermo del Toro, durante la premiere de su película ‘Hellboy 2’, en 2008. Foto: Isaac Esquivel / Cuartoscuro.

El orfanato, donde fue productor en 2007, y como director en Pacific Rim, en 2013 y La cumbre escarlata en 2015, dieron vida a las ideas y dibujos que desde adolescente Del Toro dibujaba en sus cuadernillos, que carga consigo todo el tiempo. Fue La forma del agua, de 2017, con la que el tapatío ganó un Globo de Oro a la mejor dirección.

Por su parte, César Cosío continúa con su pasión por la música y ha desdeñado sus raíces políticas. Se ha convertido en el dj favorito para amenizar grandes eventos privados para Antonio Banderas, Mike Tyson y Oprah Winfrey. Su versatilidad musical le ha permitido poner a bailar a Pitbull, el TRI, Luis Miguel y Alejandro Fernández.

Dice que su vida será escrita por él mismo en un libro con sus memorias, pues tiene anécdotas del mundo de la farándula que, dice, valen la pena ser contadas. Por ejemplo, cuenta que “cuando toqué para la boda de Gloria Trevi, todo mundo pensó que sería una de las bodas más chingonas, pero la neta es que ha sido una de las bodas más aburridas y de flojera en toda mi historia como dj.” 

Del Toro en close up

En marzo de 2015, en el marco del 30 aniversario del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, Guillermo del Toro acaparó las cámaras y micrófonos de los periodistas a raíz de sus críticas contundentes a la clase política de este país y lo que consideró como la descomposición social que enfrenta México ante la violencia.

En ese entonces dijo: “A muchos de nosotros nos van a olvidar (como cineastas), pero a ellos y a sus chingaderas los va a recordar la historia. Me encantaría que se entendiera que para el exterior somos lo mismo, con divisiones, clasismo y esas ganas de que el otro no suba”. Agregó que “la mayoría de las estructuras que debían sostener (al país), nos están demoliendo. Me preocupa que existan personas que crean que la chingada se va a llevar sólo a un pedazo del país y no a ellos. Cuando esto ocurra, la chingada nos va a llevar a todos”, sentenció.

 

Guillermo del Toro durante una conferencia de prensa que ofreció en el 30 Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Foto: Fernando Carranza / Cuartoscuro.

En 1998 el padre de Guillermo del Toro fue secuestrado en la Ciudad de México; los secuestradores siguen sueltos, según las propias referencias del cineasta. En sus declaraciones a la prensa, el cineasta considera que desde hace más de una década el país está metido en una ola de violencia que no logra superarse, motivo por el cual opta por mantenerse alejado del territorio mexicano.

Sostuvo que en la nación impera la ley del más fuerte, al estilo del viejo oeste, “como llegar a la cantina y (disparar) pase lo que pase. No hay ninguna estructura que lo detenga. Una cosa es una crisis social y (otra) la descomposición social, absoluta y completa. Claro que me preocupa”, según sus declaraciones hechas en 2015.

En una entrevista realizada en enero 2018 por la revista Icon del periódico El País, después que La forma del agua fuera la primera cinta fantástica en obtener el galardón a la mejor película en el Festival de Venecia, Del Toro explicó que la obra se ambienta en la guerra fría como reflejo de la época presente. “Día a día vivimos la represión, el racismo o la intolerancia sexual… La situación global es de un surrealismo espeluznante. El cambio vendrá de las personas. De los políticos sólo puede esperarse politiquería”.

El cineasta afirma que lo individual es una alternativa sólida a lo institucional. “La colectividad puede darse sin instituciones de por medio. Una familia, cuyos miembros viven por separado pero con la voluntad de permanecer unidos, es una gran familia. El ejército, la Iglesia, la escuela y la familia son estructuras que se unen y sostienen mutuamente, no por deseo de cada uno de sus miembros sino por ideologías. Y la ideología es la muerte del pensamiento”.

En casi todas sus películas, Del Toro muestra a los seres incompletos por separado. “Es al unirnos cuando nos completamos. La unión lleva a la autoaceptación y da fuerza a los diferentes, que por su condición son invisibles para el mundo”.

Indicó que salvo en contadas ocasiones, “el crisol de la maldad está en la infancia. Si pudiésemos obviar en una generación, sólo en una, el maltrato y la incomprensión, el mundo cambiaría. La violencia espiritual, física y moral que la familia ejerce hacia el niño es el germen del horror”.

Medios internacionales quisieron saber qué mueve su imaginación y creatividad. Le preguntaron: “Usted tiene una habilidad extraordinaria para ver el lado oscuro de la naturaleza humana, la fantasía y el terror, pero a la vez es una persona alegre y amorosa, ¿cómo logra ese balance?” Sin pensarlo mucho respondió: “Soy mexicano”. Y agregó: “Soy mexicano; (lo inevitable para mí) es ser mexicano, eso viene de mi cabeza, de mis tripas, de mis cojones, (de ahí viene) esa mexicanidad”. (A.N.)

Reportera. Estudió Comunicación, Periodismo y una Maestría en Género y Cultura. Al servicio de causas sociales.