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Jalisco, segundo lugar en desapariciones

“A Gabriela se la llevaron los estatales, eso fue lo último que supe de mi hija”, dice en entrevista para Punto Rojo María de Jesús Cortés, madre de Karla Gabriela Macías Cortés, una joven de 17 años desaparecida desde hace más de seis meses de uno de los barrio periféricos de la zona metropolitana de Guadalajara.

Karla Gabriela –o Gaby, como le dice su madre de cariño– se metió a bañar ese viernes por la tarde. Salió tiempo después perfumada, maquillada y con una blusa blanca que evidenciaba ya su pequeño vientre abultado con cuatro meses de embarazo. Gabriela le ayudó a su madre a preparar la mesa. Devoró aquel filete de pescado que tanto le gustaba que su mamá cocinara.

Cerca de las nueve de la noche, Gabriela dijo “ahorita vengo”, sin saber que no volvería. Su madre recuerda haber sonreído y besado en la mejilla a aquella joven de blusa blanca que portaba la palabra “Bebé”. Recuerda el short de mezclilla que Gabriela lucía; lo combinaba bien con sus botas cafés, del mismo tono del suéter. Gabriela salió de su casa ubicada en el fraccionamiento Los Cántaros con el celular en mano. Sigue sin regresar.

Gabriela desapareció el 21 de julio del 2017 y la fiscalía tardó más de un mes en activar el protocolo Alba, para su búsqueda. Casi tres meses después derivaron el caso a la Fiscalía Especializada en Desaparecidos. Foto: Fernando Moreno

Alrededor de las diez de la noche de aquel 21 de julio del 2017, Gaby desapareció junto con otros cuatro jóvenes cerca del Centro Comercial Toluquilla, ubicado en Adolf Horn y Javier Mina, en Tlaquepaque. Se sabe que los cinco jóvenes viajaban en el vehículo de Raúl Sánchez, novio de Gaby, cuando acudieron a dicha plaza comercial. Horas más tarde un amigo en común acudió con la familia de ambos jóvenes (Raúl y Gaby) para avisarles que recibió una llamada de Raúl cuando éstos estaban siendo detenidos por la policía estatal.

La angustia se apodera y la claridad se pierde. La madre de Gaby dice haber llamado a Locatel para saber si su hija había sido detenida. En Locatel le dijeron que tenía que esperar 72 horas y que su hija no estaba desaparecida ni detenida sino que “de seguro se habría ido por ahí a algún lugar con el novio”.

Pasaron el sábado, el domingo y el lunes. Ni Gabriela ni Raúl contestaron sus teléfonos. Un vecino de la cuadra, que es abogado, se ofreció a irlos a buscar a la Calle 14, pero ahí le dijeron que no tenían registro de su ingreso. Tampoco aparecieron en Puente Grande, y tanto el abogado como la madre de Gabriela creen que los jóvenes nunca pisaron la Fiscalía. El 26 de julio, la madre de Gabriela presentó una denuncia por la desaparición de su hija, y la Fiscalía se tardó poco más de un mes para activar el protocolo Alba en la búsqueda de Gabriela.

Su caso lo derivaron casi tres meses después a la mesa dos de la recién creada Fiscalía Especializada en Desaparecidos. El agente ministerial que le asignaron le pidió “tiempo para empaparse de su caso”; después le dijeron que aún no tenían policía investigador, pues había muy pocos para tantos casos, y cuando por fin le asignaron uno, éste pidió vacaciones.

Recuerda la primera y última reunión que sostuvo con la titular de la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas, María Teresa Medina Villalobos, quien le prometió que ella misma revisaría su caso. Medina Villalobos renunció a su cargo de fiscal un día después de la entrevista con la madre de Gabriela, el 1 de noviembre. La suplió el fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro Reyes.

Una de las primeras exigencias que la madre de Gabriela hizo a la Fiscalía Especializada fue revisar las cámaras de seguridad de los negocios que pudieran aportar evidencias sobre su presencia en el punto, pero la Fiscalía no ha actuado con celeridad, pues le dijo que la cámara que mejor ángulo tenía, tanto hacia la calle como hacia el centro comercial, había sido robada, con lo que se perdió toda posible evidencia.

El 30 de agosto pasado se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. En Jalisco, un grupo de familiares de desaparecidos, realizó una protesta en la explanada del Teatro Degollado y posteriormente una misa en honor a sus seres queridos. Foto: Fernando Carranza García / Cuartoscuro

Otra de las peticiones de María de Jesús ha sido que le entreguen la sábana de llamadas del celular de su hija, que contiene información y datos de la línea telefónica, la cual es proporcionada por las compañías de celular a la Fiscalía. Y aunque estos datos pueden demorar un par de meses en ser entregados, hasta el día de hoy todavía no llegan.

“Yo creo que mi hija fue detenida por las autoridades del estado. Quiero creer que está viva, pero las autoridades no me responden, no me dicen nada. Esta última cita que tuve el 23 de enero con Luis Pablo Pinzón (del área de búsqueda de personas desaparecidas), me pidió más tiempo, me dijo que ellos me llamaban si sabían algo. ¿Cuánto es más tiempo? ¿Cómo la van a encontrar si no han empezado a buscarla?”.

Mary se seca las lágrimas con la mano y cierra despacio el cuaderno en donde anota cada una de las fechas, reuniones y nombres de los funcionarios fiscales con quienes ha hablado sobre el caso de su hija. En los forros del cuadernillo arrugado se ve el logo del gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval y el eslogan “Bienestar. Mereces estar bien”.

La trata de personas, una pista

El año 2017 fue el de mayor número de denuncias por desapariciones en Jalisco en los últimos 11 años, asegura en entrevista para Punto Rojo  el periodista y académico Darwin Franco. Al cierre del año, se contabilizaron 3 mil 120 denuncias por 3 mil 762 personas desaparecidas, lo que significa que del 2006 a la fecha existen más de cinco mil personas desaparecidas en el estado, lo que convierte a Jalisco en el segundo con mayor número de personas desaparecidas en el país.

Como parte de su investigación, Darwin Franco ha solicitado –vía transparencia durante varios años– a la Fiscalía el número de personas desparecidas, encontradas vivas o muertas, y el número de personas reportadas al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas y Desaparecidas (RNPED).

Sorprende que la Fiscalía reportó haber encontrado, al 31 de agosto de 2017, a 2 mil 259 personas con vida y 124 muertas. Esto significa que había mil 379 personas desaparecidas. Sin embargo, el estado sólo reportó a la federación 234 desapariciones. El estado desapareció a más personas, al omitir a mil 145 nombres de su propia lista.

Del 2006 a la fecha existen más de cinco mil personas desaparecidas en el estado, lo que convierte a Jalisco en el segundo con mayor número de personas desaparecidas en el país. Foto: Fernando Carranza García / Cuartoscuro

Darwin señala que “si bien Jalisco es el primer estado en crear una Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas –que en papel parece una buena intención–, es claro que la parte operativa es deficiente. Esta Fiscalía Especializada hoy en día se encuentra sin titular. Somos, desde 2014, el segundo estado con el mayor número en desapariciones, y somos un estado en donde no hay una estrategia de seguridad para inhibir este delito, por lo que las desapariciones y la impunidad siguen a la alza. Vemos, entonces, una Fiscalía que tiene más denuncias de las que son capaces de resolver.”

Lo alarmante es que en Jalisco uno de cada cuatro desaparecidos es mujer. De acuerdo con los propios datos de la Fiscalía, el año 2017 fue el año que registró el mayor número de mujeres desaparecidas con un total, de acuerdo al conteo de esa dependencia, de mil 336. De este total, la Fiscalía dice haber encontrado a mil 106; ocho de ellas sin vida y mil 114 con vida. Sin embargo, la propia Fiscalía reconoce que aun faltan 222 mujeres tan sólo del 2017 sin ser encontradas.

El perfil de estas desaparecidas es que son jóvenes entre los 16 y 24 años de edad, de cabello largo oscuro, tez morena clara y que viven en la periferia de la zona metropolitana de Guadalajara. Una de las principales líneas de investigación, tras la desaparición de mujeres, es la vinculación con el delito de la trata de personas, explotación o comercio sexual.

El periodista agrega: “Uno debiera cuestionarse ¿para qué se desaparece a una mujer? Recordemos que Jalisco es una de las ruta más importantes en el tráfico de blancas. Hay lugares importantes como Puerto Vallarta en donde existe el comercio sexual.

También al tener presencia uno de los cárteles mas importantes del país, se podría explicar cómo estas chicas terminan siendo confinadas y trasladadas a otros estados como Tijuana. Pero la verdad es que en el estado no existe una investigación para detectar esta red de trata. La Fiscalía del estado ha hecho escasos operativos en esta área y no hay un combate frontal contra la trata de personas en Jalisco”.

En Jalisco, uno de cada cuatro desaparecidos es mujer. De acuerdo con los propios datos de la Fiscalía, el año 2017 fue el año que registró el mayor número de mujeres desaparecidas con un total, de acuerdo al conteo de esa dependencia, de mil 336 Foto: Fernando Carranza García / Cuartoscuro

Remata al señalar que el Estado hace responsable al desparecido de su propia desaparición, y tiende a juzgar a la víctima “por andar a altas horas de madrugada en la calle” o por “ser mujer y andar con malas compañías”.

El Estado convierte un problema de seguridad pública en un problema íntimo, familiar. Cuando la Fiscalía pretende reducir la desaparición de una mujer con el discurso de ‘se fue con el novio’, ‘se peleó con la mamá’, etcétera, le deja la responsabilidad de un delito a la propia familia, disfrazando que es la propia inseguridad en la vía pública la que propicia las condiciones para una desaparición”, concluye.

Sospechosos, libres

El pasado 8 de febrero se cumplió un año de la desaparición de la joven de 21 años Fabiola Montserrat Regalado. Fabiola, o Faby, estudiaba la licenciatura en Comunicación en la Universidad Cuauhtémoc, trabajaba en la plaza Punto Sur y hacía sus prácticas profesionales para TV Azteca. Vivía en la en la colonia Las Águilas, en Zapopan, en donde desapareció.

Desde ese día su madre, Rosa María, y su hermana Arlin, han iniciado su vía crucis con la consecuente falta de respuestas por parte de la Fiscalía General del Estado. Narran para esta revista que los únicos policías investigadores que les dieron una pista de Fabiola fueron removidos del caso. El último dato que le dieron es que el celular de esta joven la ubicaba en Tala.

Fabiola compartía casa con otras dos mujeres. La familia de Faby argumenta que el novio de una de ellas tiene antecedentes penales por el delito de secuestro, y aseguran que ellos fueron las últimas personas en ver a Faby antes de su desaparición. Y pese a que la Fiscalía los citó para declarar una vez presentada la denuncia, a la fecha la autoridad no ha hecho algo para localizarlos ni indagar más de su caso.

“La verdad es que la Fiscalía para personas desaparecidas es un fiasco”, dice Vanessa Amador, madre de María Fernanda Azpeitia, desaparecida en agosto de 2016. Foto: Víctor Hugo Valvidia Estrada

La hermana de Faby refiere que incluso los denunciados se quedaron con su carro días después de su desaparición. Fue en ese Seat negro que la madre de Faby encontró la INE de su hija, luego de que recogió el vehículo que resguarda en su cochera. Arlin expresa su sospecha: “Nosotros creemos que ellos saben qué pasó con Faby, pero la Fiscalía sólo los entrevistó una vez y los dejó ir. Ahora dicen que no los localizan. Siguen libres; son la única pista que tenemos de mi hermana y ella continúa desaparecida”.

Otra joven víctima es María Fernanda Azpeitia, quien despareció a sus 22 años, el 27 de agosto de 2016, después de discutir con su pareja sentimental, conocido como “El Zorro”. Su madre, Claudia Vanessa Amador, dice tener claro saber que él es el principal sospechoso de la desaparición de su hija. El problema, dice, es que este joven es identificado por la propia Fiscalía de tener nexos con el crimen organizado. Se queja de la actuación de las autoridades, pues la detención de una de las sospechosas, Yannet N, se debió a las investigaciones que ella y sus familiares han realizado.

Su madre recuerda que a los tres días de la desaparición de María Fernanda, ella y “El Zorro”, con quien María Fernanda procreó una hija, fueron a levantar la denuncia por desaparición. Ahí mismo, los agentes del Ministerio Público le pidieron a “El Zorro” que declarara, pero éste, con el pretexto de ir a buscar unas fotos a la farmacia, se les fue. Treinta días después el entonces fiscal general, Eduardo Almaguer, declaró al prófugo como el principal sospechoso de la desaparición de María Fernanda.

Vanessa Amador concluye: “En mi caso ha funcionado la presión mediática. A los políticos no les gusta que los expongan, y esa ha sido mi manera de hacer presión. La verdad es que la Fiscalía para personas desaparecidas es un fiasco. Yo tuve la fortuna que el caso de mi hija esté en el área de homicidios. Lo que sí es un hecho es que si Almaguer no ha podido con los desaparecidos, ¿cómo va a poder con un puesto como alcalde?”.

Un par de casos

El fin de semana del 17 de febrero la crisis por los desparecidos en Jalisco tomó un nuevo giro. Las autoridades estatales reconocieron la existencia de una denuncia por desaparición de tres italianos, oriundos de Nápoles, en el municipio de Tecalitlán. La noticia tuvo de inmediato repercusión internacional.

En otro caso, en Puerto Vallarta, la Fiscalía General de Jalisco confirmó el hallazgo del cadáver de Daniela Vargas Ledezma, una joven egresada de la Preparatoria Regional de la Universidad de Guadalajara y originaria de la población costera de El Tuito, en el municipio de Cabo Corrientes.

El pasado 17 de febrero las autoridades estatales reconocieron la existencia de una denuncia por desaparición de tres italianos, oriundos de Nápoles, en el municipio de Tecalitlán, Jalisco. Foto: Fernando Carranza García / Cuartoscuro

La mujer desapareció el 5 de febrero y su localización, lejos de ser producto de una gran investigación por parte de las autoridades, se debió a la recepción de una llamada anónima en donde se advertía sobre la existencia de una fosa clandestina. A ras de tierra sobresalía la mano del cadáver, que fue recuperado por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Desaparecidos: 13 cada día, uno cada 2 horas

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto han desaparecido el mayor número de mexicanos en el país; 13 cada día, uno cada hora con 52 minutos. Hasta octubre de 2017, el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) había registrado en el país 33 mil 993 desaparecidos con base en denuncias presentadas tanto en el fuero federal como en el común. Poco más de la mitad de los casos se concentran en cinco estados: Tamaulipas, Jalisco, Estado de México, y Sinaloa. Con relación a las mujeres desparecidas, Jalisco es también el segundo estado con mayor número de casos, sólo por debajo del Estado de México.

Oliver

Nombre:  Sergio Oliver Israel García

Edad: 24 años

Fecha de desaparición: 10 de julio de 2012

Visto por última vez: Plaza el Palomar, Tlajomulco

Julieta Toscano Arce, madre de Oliver

Jorge

Nombre: Jorge Eduardo Martínez Gómez

Edad: 23 años

Fecha de desaparición: 20 de febrero de 2016

Visto por última vez: Colonia Valdepeñas, en Zapopan

Sonia Griselda Gómez Zúñiga, madre de Jorge

Karla

Nombre: Karla Gabriela Macías Cortés

Edad: 17 años

Fecha de desaparición: 21 de julio de 2017

Vista por última vez: Fraccionamiento Los Cántaros, en Tlajomulco de Zúñiga

María de Jesús Cortés, madre de Karla (abajo a la izquierda)

Fabiola

Nombre: Fabiola Montserrat Regalado Guerrero

Edad: 21

Fecha de desaparición: 8 de febrero de 2017

Vista por última vez: Colonia Las Águilas, Zapopan

Arlin Lizette Mora Guerrero, hermana de Fabiola

María

Nombre: María Fernanda Azpeitia Amador

Edad: 22 años

Fecha de desaparición: 27 de agosto de 2016

Vista por última vez: Colonia Polanco, Guadalajara

Claudia Vanessa Amador, madre de María Fernanda

Reportera. Estudió Comunicación, Periodismo y una Maestría en Género y Cultura. Al servicio de causas sociales.