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La lucha desigual por el agua

La Organización de las Naciones Unidas recomienda de 50 a 100 litros de agua diarios por persona para satisfacer las necesidades básicas.

En entrevista telefónica, José, que encabeza la defensa del agua en Puebla, advierte: “Ya no estamos dispuestos a ser los perdedores de siempre; vamos a defender lo nuestro hasta donde tope”.

José y su familia tienen sed de justicia, y en Pahuatlán no es una metáfora, es de verdad un lugar común. Históricamente, en esta comunidad de la sierra norte de Puebla los pobladores han tenido que defenderse de los intentos de empresas por apropiarse de los recursos naturales.

La última tentativa vino de TransCanada; quería colocar el gasoducto Tuxpan-Tula, que pasaría por la comunidad indígena de San Pablito y que atravesaría el cerro del Brujo, donde nacen manantiales de agua pura. La población, que nunca fue consultada al respecto, temía que se afectara la biodiversidad de la zona y que el agua fuera contaminada.

Luego de una implacable defensa de los pueblos originarios, el pasado 30 de noviembre un juez ordenó suspender definitivamente la construcción del gasoducto y cualquier otra obra en la zona. Una pequeña e inesperada victoria en esta soterrada guerra por el agua que se vive en todo el territorio nacional.

Un pozo vacío

La guerra por el agua es también una guerra de cifras. En algunos casos los números se contraponen; no existe una estadística confiable que permita conocer la profundidad del problema.

De acuerdo con el Programa Nacional Hídrico 2014-2018 del gobierno federal, 35 millones de mexicanos se encuentran en situación de poca disponibilidad de agua en términos de calidad y cantidad. La Organización de las Naciones Unidas recomienda, como mínimo, de 50 a 100 litros diarios por persona para satisfacer las necesidades básicas.

Una tercera parte de la población nacional no cubre su derecho fundamental a disponer de agua limpia y en calidad suficiente. Según la Organización de las Naciones Unidas, cada persona debería tener como mínimo entre 50 y 100 litros diarios. Foto: Juan Pablo Zamora / Cuartoscuro

Pero una tercera parte de la población nacional recibe menos que eso, por lo que no cubre su derecho fundamental a disponer de agua limpia y en cantidad suficiente, tal y como lo establece nuestra Constitución desde 2012.

En febrero de ese año se aprobó la reforma al artículo 4 constitucional, en el que se reconoció el derecho humano al agua y con ello se ordenaba elaborar, durante los siguientes 360 días, la Ley General de Aguas para hacer realidad ese derecho, pero han pasado casi cinco años y aún no está lista.

Esta parálisis legislativa ha provocado que siga vigente la Ley de Aguas Nacionales –publicada el 1 de diciembre de 1992 durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari–, que al estar desactualizada, no atiende las realidades ambientales y sociales que enfrenta actualmente el país.

La perspectiva de esta ley, que suma 25 años y que nunca ha tenido un reglamento, es de gestión y administración; es decir, está enfocada a concesiones y derechos de descarga de agua. Así, sin la instrumentación para ejercer lo que ya está plasmado en la Constitución desde 2012, todo se vuelve una carta de buenas intenciones.

El despojo a los yaquis

De entre los 35 millones de mexicanos que no tienen acceso pleno al agua, existen casos críticos, como el de la tribu yaqui, en Sonora, que a partir de 2010 fue despojada del agua luego de que el entonces gobernador Guillermo Padrés –quien más tarde enfrentó cargos por defraudación fiscal y lavado de dinero en un juicio, y por lavado de dinero y delincuencia organizada en otro, y al cierre de esta edición seguía en prisión– construyera el acueducto Independencia para abastecer a la ciudad de Hermosillo, a donde llegan cada año 75 millones de metros cúbicos de agua del río Yaqui.

Desde 2010, la tribu yaqui fue despojada del agua de su río, por el entonces gobernador Guillermo Padrés, bajo el argumento de abastecer a la ciudad de Hermosillo. Sin embargo, aunque el acueducto aún no entraba en operación, empresas como Ford, Heineken o varias refresqueras ya se habían instalado en la región. Foto: Patricia Morales / Cuartoscuro

En las primeras décadas del siglo XX, los yaquis ya habían sido despojados del agua. Fue el presidente Lázaro Cárdenas quien a través de un decreto emitido en 1940 les otorgó el derecho a 50 por ciento del caudal del río. Ahora, de nueva cuenta, luchan por su supervivencia.

Padrés, quien no realizó ninguna consulta con la comunidad, defendió entonces su obra y aseguró que no había alternativa, que la gente en Hermosillo esperaba el líquido, aunque el acueducto aún no entraba en operación cuando Ford, Heineken, Coca-Cola, Big Cola, Pepsico y Holcim Apasco ya se habían instalado en la región.

“En el caso del acueducto Independencia están en juego aspectos tan fundamentales como los derechos humanos, la paz social y el respeto al estado de derecho”, ha dicho Margarita Campuzano, directora de comunicación del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, AC (CEMDA).

Por si esto no fuera suficiente, especialistas han afirmado que los trasvases deberían ser un último recurso, por los graves impactos que tiene en el ambiente.

“Deben realizarse dictámenes que aseguren que no se va a comprometer el caudal ecológico, es decir, la cantidad mínima necesaria para que subsista el ecosistema. Que no pase como con el sistema Cutzamala, que dejaba sin agua a las comunidades mazahuas por llevarla a Ciudad de México. Estos impactos generan conflictos sociales”, alerta Anaid Velasco, especialista del CEMDA.

Veneno en el agua

Jalisco despunta a nivel nacional por sus conflictos socioambientales relacionados con el agua. El río Santiago es el más contaminado de México, ocasiona enfermedades en la población y altera los ecosistemas. 

El Lago de Chapala, el más grande del país –que abastece 60 por ciento del consumo del área metropolitana de Guadalajara– enfrenta sobreexplotación y altos niveles de contaminación. En Poncitlán y Juanacatlán se concentra el mayor número de habitantes que padecen graves problemas de salud: daño renal, paraptosis, desnutrición, cáncer y daño en el cerebro por la mala calidad del agua. Los más afectados son niños y jóvenes menores de 30 años.

Por el temporal de lluvias, el aumento en el nivel del caudal del río Santiago, uno de los mas contaminados de México, arrastra los desechos de las industrias aledañas, en las imágenes, la cascada de El Salto, frontera natural entre los municipios de Juanacatlán y El Salto Jalisco, los habitantes sobre todo los mayores añoran los tiempos en los que sacaban del río enromes peces, actualmente los niños deambulan por sus alrededores pescando enfermedades. Foto RACCImágenes / Arturo Campos Cedillo.

La Comisión para la Protección de Riesgos Sanitarios de Jalisco (COPRISJAL) ha identificado elementos tóxicos en el agua, como metales pesados, minerales, cloro, elementos fecales, fluoruros y plaguicidas. La Universidad de Guadalajara ha señalado que la contaminación proviene principalmente de fábricas de aceites, grasas, pieles, químicos, hierro y acero.     

“Lo que hace la ley (General de Aguas) es cuadrar dentro de la reforma energética la necesidad de que los particulares puedan disponer de enormes cantidades de agua sin más limitación que el lucro”.

Según la Comisión Estatal del Agua, en 2016 se destinaron 55 millones 472 mil pesos en la operación de las plantas de tratamiento de aguas residuales; sin embargo, de las 240 que existen 112 no funcionan.

No sólo el problema es la contaminación, sino también la escasez. El gobernador, Aristóteles Sandoval, informó en 2016 que 5 por ciento de la población en Jalisco no contaba con el servicio del agua, y 12 por ciento de las viviendas no tenía acceso a los servicios básicos de luz eléctrica, agua entubada de la red pública y drenaje.

Según la Comisión Nacional del Agua, faltan tres metros cúbicos de agua por segundo en Jalisco. Esto significa tres mil litros de agua por segundo, lo que se traduce al día en 129 millones 600 mil litros.

Luis David Rizo, doctor en Recurso Hídrico y Medio Ambiente por la Universidad de Málaga, detalló que Guadalajara requiere de 250 a 300 hectómetros al año, el equivalente a 300 estadios Jalisco llenos de agua o un millón de tinacos. Sin embargo, 45 por ciento de esa agua se pierde por fugas, por no utilizar las aguas residuales y porque el agua de manantial se va al alcantarillado.

La COPRISJAL ha identificado elementos tóxicos en el agua, como metales pesados, minerales, cloro, elementos fecales, fluoruros y plaguicidas. Se ha señalado que la contaminación proviene principalmente de fábricas de aceites, grasas, pieles, químicos, hierro y acero. En Poncitlán y Juanacatlán se concentra el mayor número de habitantes que padecen graves problemas de salud: daño renal, paraptosis, desnutrición, cáncer y daño en el cerebro por la mala calidad del agua. Foto: Fernando Carranza / Cuartoscuro

En Jalisco, los municipios de Tapalpa y Jocotepec, que generalmente tenían agua, ya no la tienen, por la sobreproducción de berries, productos que en 95 ciento son exportados a Estados Unidos.

Rizo, académico de ingeniería ambiental del ITESO, explicó que el problema reside en que el agua ha sido administrada desde acuerdos sociopolíticos y no por su hidrografía, por cuencas. Por ello, es injusta su repartición en donde la sociedad más acomodada económicamente derrocha más, tiene mejor calidad de agua y gasta menos que quienes no tienen drenaje y contratan pipas.

Para 2020-2035, todo el país va a enfrentar una severa crisis hidrológica por escasez y por mala calidad, debido a que por años no se han cumplido las legislaciones ni las normas de descargas, y tampoco se ha reconocido como un problema de salud pública.

Cortes de agua en Monterrey

Frecuentes cortes de agua y el vaciado de una de las presas más importantes en el estado de Nuevo León, han provocado alarma en sus habitantes; sin embargo, las autoridades niegan que haya un problema de desabasto. Gerardo Valdez, director de comunicación social de Agua y Drenaje, declaró que los cortes de agua más recientes fueron provocados por fallas eléctricas que afectan al bombeo y no por desabasto.      

Los más de cuatro millones de habitantes que viven en la zona conurbada reciben agua de las presas El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca. El sistema de Agua es provisto por 43 pozos profundos, 59 pozos someros, un manantial localizado en el parque La Estanzuela y tres túneles o fuentes subterráneas, ubicados en la zona serrana.       

Un desperfecto ocurrido hace medio año en un ducto de la Presa Cerro Prieto, provocó que fuera cerrada y que la ciudad se abasteciera únicamente con agua de La Boca.

Frecuentes cortes de agua y el vaciado de una de las presas más importantes en el estado de Nuevo León, han provocado alarma en sus habitantes. Foto: Gabriela Pérez Montiel / Cuartoscuro

Durante meses La Boca ha lucido vacía, lo que alarmó a la población, sin embargo, las autoridades han asegurado que serán las lluvias las encargadas de devolverle el nivel óptimo, sin que ello signifique un riesgo de desabasto.

En diciembre pasado el entonces gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, dio a conocer el arranque del Plan Hídrico 2030 que incluye la construcción de la Presa Libertad, con el que aseguró que el abasto de agua potable para Monterrey y su área metropolitana está garantizado por lo menos durante los próximos 13 años.

Pobres, los más afectados

Durante su visita a México en mayo pasado, Léo Heller, relator especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos al Agua y al Saneamiento, encontró un país en crisis, entre el “estrés hídrico” y comunidades con bajos niveles de desarrollo, hundidas en la pobreza y el abandono.

Visitó el municipio Filomeno Mata, en Veracruz, donde las llaves sólo reciben tres horas de agua potable al mes. En una ocasión instalaron una planta de tratamiento de aguas residuales, pero sólo funcionó 30 días. Y ahí sigue, inservible.

En Chiapas, también con problemas de suministro, Heller se encontró con que de las 194 plantas de tratamiento de aguas residuales en el estado, sólo 12 funcionan. En San José Obrero, en Xochimilco, vio cómo transportaban el agua en burros, mientras que en Iztapalapa, en Santa María Aztahuacán y Lomas de San Lorenzo, comprobó que el agua llega a cuentagotas y sucia.

Habitantes de la colonia Dos Caminos, en Veracruz, se unen a las manifestaciones que se han venido presentado por la falta de agua en la zona conurbada. En el municipio Filomeno Mapa, las llaves sólo reciben tres horas de agua potable al mes. Foto: Ilse Huesca / Cuartoscuro

Heller instó al gobierno: “Es tiempo de cumplir la promesa de la Constitución y transformar dichas obligaciones en un disfrute real de los derechos humanos al agua y al saneamiento para toda la población mexicana, para superar los diversos retos que observé durante mi visita”, expresó.

“En algunas localidades que visité, el sistema de saneamiento era extremadamente básico o inexistente, de funcionamiento precario o sin funcionamiento alguno, lo cual tiene consecuencias, como el hecho de que las aguas residuales son descargadas directamente en manantiales o ríos locales”, escribió en su relatoría preliminar.

También observó que “La población, mayoritariamente indígena, se siente abandonada y frustrada ante la falta de servicio a la comunidad y algunos consideran que es un reflejo de la discriminación”.

En esto coincide con Anaid Velasco, del CEMDA: “A nosotros lo que nos preocupa son las políticas hasta cierto punto discriminatorias, que favorecen intereses de segundo y tercer nivel; no tienen un interés primario básico, que es el derecho al agua. Primero tendrían que ver que toda la población tenga un acceso efectivo al agua y luego ver, con el agua que queda, cómo otorgarla a los distintos usos”.

Es el caso de San Felipe Ecatepec, en Chiapas, donde los habitantes padecen escasez mientras una planta embotelladora de Coca-Cola explota dos pozos con el permiso de CONAGUA. La investigación, realizada por la organización Truthout, señala que la refresquera opera con más de 40 permisos.

Fácil ensuciarla, difícil limpiarla

Que 35 millones de mexicanos no tengan acceso pleno al agua se debe a razones geográficas, administrativas o por tratos discriminatorios contra grupos vulnerables como indígenas o personas de escasos recursos.

En lo geográfico, el norte del país está catalogado como zona semidesértica, donde el agua será un recurso siempre escaso. El sur, aunque recibe alrededor del 75 por ciento de las lluvias, no tiene la infraestructura suficiente para captarla. Tampoco cuenta con servicios adecuados de saneamiento. Aunque hay agua, acceder a ésta es más difícil que en el norte.

Vecinos de la colonia del Mar en la delegación Tláhuac, esperan por horas el paso de las pipas para que les otorguen un poco de líquido debido a que desde hace ocho días el suministro de la red de agua potable no funciona por las rupturas de tuberías que ocasionó el sismo del pasado 19 de Septiembre.
Foto: Saúl López /Cuartoscuro

Para Jorge Fuentes, coordinador de proyectos del Consejo Consultivo del Agua, AC, la problemática del tema está en la mala administración. Afirma que cerca de 40 por ciento de las aguas residuales recolectadas es tratada y lo demás sigue ensuciando los cauces. “Utilizamos agua limpia y la regresamos sucia”.

Un buen ejemplo, dice, es la Ciudad de México. “La mitad del agua que utiliza la ciudad es traída de la cuenca Cutzamala en el Estado de México. La bombeamos (lo que representa un gasto impresionante de energía), la utilizamos, la ensuciamos y la echamos sucia a Hidalgo. Es un reflejo de lo que pasa en el país en este tema.

“La infraestructura actual de tratamiento es obsoleta; la mayoría de las plantas no funcionan en el país y no contamos con incentivos para que la industria sustituya el agua corriente por agua tratada. Además, tenemos toda la deficiencia con la que trabajan la mayoría de los organismos operadores; es uno de los puntos más críticos y que requieren mayor atención.

“Por otro lado, se estima que en todo el país se pierde cerca del 40 por ciento del agua por fugas en las redes de abastecimiento y distribución, y en tomas domiciliarias. Cada región tiene su problemática, pero en general hay mala calidad en el servicio; por tanto, la gente no lo paga. En consecuencia, los organismos operadores no cuentan con presupuesto para invertir en infraestructura ni en darle mantenimiento a la que existe. En México el tema del agua no sigue un círculo virtuoso”, lamenta Fuentes.

Mineras y petroleras, depredadoras

Para decenas de organizaciones en defensa del agua existe otro problema sustancial: el desarrollo descontrolado de la industria extractiva. El Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua Potable y al Saneamiento en México –que involucró a 101 organizaciones y redes de la sociedad civil– alerta sobre aquellas industrias como la minera o de hidrocarburos que con el aval del gobierno se han apropiado de grandes cantidades de agua, para aplicar técnicas como el fracking o fracturación hidráulica.

El Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua Potable y al Saneamiento en México alerta que es preocupante que el Estado haya entregado concesiones mineras, por encima de los derechos de la población. Foto: Mario Jasso /Cuartoscuro

Es preocupante que el Estado mexicano haya entregado concesiones mineras –con una vigencia de 50 años, además de una posible prórroga incondicional de 50 años adicionales– en más del 11.5 por ciento del territorio nacional, estableciendo, de facto, que esta actividad prevalece por encima de los derechos de las poblaciones que habitan estas regiones”, alerta el documento.

A partir de 1992, se detalla, “el Estado mexicano llevó a cabo una reforma al artículo 27 constitucional que declara concluido el proceso de repartición de tierras posrevolucionario denominado ‘reforma agraria’ y permite la enajenación de tierras –entonces en propiedad colectiva bajo la modalidad de ejido o comunidad– a particulares. Esta reforma fue acompañada por la formulación de una nueva Ley Minera que declara que esta actividad sirve a la utilidad pública y es prioritaria sobre cualquier otro uso u aprovechamiento del terreno”.

La jugada, privatizarla

El abogado Alejandro Polen, quien ha seguido de cerca el proceso de la Ley General de Aguas de la mano de diferentes organizaciones sociales, opina que todo va dirigido a privatizar el agua a través de la figura de la concesión.

“La Ley General de Aguas se está emparejando con la reforma energética. Insisten en que el agua es un derecho humano; sin embargo, para llevar a cabo este derecho, aseguran, se debe recurrir a la inversión privada. Lo que hace esta ley es cuadrar dentro de la reforma energética la necesidad de que los particulares puedan disponer de enormes cantidades de agua sin más limitación que el lucro”.

En México se pierde 40 por ciento del agua por fugas en las redes de abastecimiento.

Plásticos en las aguas contaminadas que llegan a la presa de Endhó en el estado de Hidalgo y que sirven para riego. México, D. F. Febrero, 2010. Foto: Lizeth Arauz/XquendaFoto

Jorge Fuentes, del Consejo Consultivo del Agua, dice que de no haber un cambio en el actual escenario, se comprometería mucho la viabilidad del país en muchos sectores. “El agua es un tema transversal que afecta todos los ejes de nuestra vida. La reforma al marco jurídico del agua es indispensable, es urgente, y de seguir postergándose va a comprometer seriamente la viabilidad futura del país”.

Al cierre de esta edición, en la capital de Baja California miembros de los colectivos Mexicali Resiste, Comunidad Baja California y Comité por la Defensa del Agua se enfrentaron con policías estatales y municipales. Los manifestantes se oponen a la construcción de un ducto que abastecerá de agua a la empresa cervecera Constellation Brands. Hubo varios heridos y detenidos. 

Reportero. Desde hace 14 años colabora en medios impresos y electrónicos en la Ciudad de México, en los que ha realizado coberturas de asuntos políticos, sociales y culturales.