d

The Point Newsletter

Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error.

Follow Point

Begin typing your search above and press return to search. Press Esc to cancel.
Enrique Alfaro y Alberto Uribe. Foto: Rafael Del Río

Las causas del rompimiento Alfaro-Uribe

La cancelación de un megaproyecto inmobiliario de gran envergadura en el municipio de Tlajomulco fue el inicio del rompimiento entre el candidato de Movimiento Ciudadano al Gobierno de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, y el alcalde con licencia de esa entidad, Alberto Uribe.

En entrevista con Punto Rojo, Uribe, ahora coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en Jalisco, revela que se opuso terminantemente a ese proyecto porque implicaba la construcción de alrededor de 50 mil casas “huevito”, que deterioraría la calidad de vida de los habitantes.

Según los cálculos del hoy morenista, se trata de un proyecto multimillonario, ya que cada vivienda está valuada en 300 mil pesos y en un lapso de tres años los promotores del desarrollo inmobiliario obtendrían una ganancia de miles de millones de pesos.

El 7 de febrero, cuando Uribe anunció su separación de Movimiento Ciudadano (MC) para incorporarse al Movimiento Regeneración Nacional (Morena), evitó hablar de las causas del rompimiento con Alfaro y sólo  argumentó que apoyarlo sería “incongruente”.

La política de vivienda en Tlajomulco se ajustó en la actual administración a cuatro objetivos: poner orden urbano, aumentar la calidad de vida de los habitantes y el tamaño mínimo de las casas, así como mitigar el cambio climático.

De acuerdo con la nueva política de vivienda aprobada por el municipio de Tlajomulco, el constructor tiene la obligación de plantar cuatro árboles con criterios técnicos establecidos por la Dirección de Gestión Ambiental, Cambio Climático y Sustentabilidad. Asimismo, todo el alumbrado público nuevo debe ser de led para disminuir el consumo de energía y mitigar el cambio climático.

Uribe, ahora coordinador de la campaña de Andrés Manuel López Obrador en Jalisco, revela que se opuso a un proyecto inmobiliario que implicaba la construcción de alrededor de 50 mil casas “huevito”. Foto: Arturo Campos Cedillo.

Bajo esas premisas, Uribe Camacho precisó que el tamaño de cada vivienda debe ser como mínimo de 90 metros cuadrados.

Por todo lo anterior, asevera  que afectó la relación con Alfaro Ramírez y éste, en represalia, le negó la posibilidad de reelegirse en Tlajomulco.

En compensación, Alfaro le ofreció la coordinación de su campaña, y luego ser secretario general de gobierno de Jalisco.

Uribe aceptó; sin embargo, poco tiempo después se incorporó a morena como coordinador de campaña de AMLO.

Dice que cuando canceló el proyecto inmobiliario no pensó en consultar a Alfaro, porque simplemente ejercía una de sus atribuciones y autonomía como alcalde.

Sin embargo, comenta que no esperaba la reacción de quien es ahora el dirigente de la llamada “corriente alfarista”. Equipara el liderazgo de Alfaro con el del ex rector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López.

Es como si en la Universidad de Guadalajara alguien hubiera tenido la osadía de tomar decisiones sin consultar a Raúl”, dice con una sonrisa en el rostro.

Uribe asegura que ya tenía 70% de la intención del voto para ser reelecto; sin embargo, admite que la  desobediencia lo bajó de esa contienda; en la primera conversación con Punto Rojo previo a la separación de MC, Uribe dijo a este medio que “él no era gato de nadie”, en alusión a Alfaro.

Hoy, el coordinador de AMLO en Jalisco reitera: “Yo no soy de la gente que se deja manipular, no soy gente que pida permiso, a mí me gusta ser cabeza de ratón y no cola de león”.

Dice que la gente que lo sigue apoyando está siendo perseguida y amenazada.

Actualmente Uribe Camacho tiene una licencia que le permite estar ausente de su función como presidente municipal de Tlajomulco de Zúñiga.

“Yo no soy de la gente que se deja manipular, no soy gente que pida permiso, a mí me gusta ser cabeza de ratón y no cola de león”. Foto: Arturo Campos Cedillo.

Estado fallido

Alberto Uribe Camacho considera que México, en la actualidad, es un Estado fallido.

“Una de las peores tragedias que enfrenta el país es la pérdida de confianza. No hay confianza en las instituciones, en el gobierno, ni en la policía ni en el Ejército. Eso se llama Estado fallido”, lamenta.

“El proyecto de regeneración y de esperanza para México lo ofrece Andrés Manuel López Obrador” dice con firmeza.

Ante esta realidad, Alberto Uribe  Camacho comparte a Punto Rojo su visión de Estado: “un Estado con mucho más eficacia gubernamental, con modernización y control administrativo, adelgazar el aparato burocrático y profesionalizarlo; cambiar la visión de qué son las cosas importantes.

“Creo que la gran apuesta tiene que ser la educación, ciencia, tecnología, la innovación y, por supuesto, el turismo”, opinó.

Al finalizar la entrevista, Alberto Uribe aseguró que, concluida su actual tarea, volvería a Tlajomulco para concluir su gobierno lo que resta del año. 

Licenciada en periodismo, especialista en comunicación y conflictos armados. Amo la libertad y el respeto. Agradezco la verdad.