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Lo que nos dejó el primer debate presidencial

El primer debate presidencial nos ofreció un formato menos acartonado que los anteriores, aunque sin la libertad necesaria para permitir la exposición profunda de las ideas y las propuestas de los candidatos. El resultado inmediato de ello, es la ausencia de los “cómo” se va a lograr lo planteado en las campañas, no hubo propuestas novedosas para enfrentar los flagelos de la sociedad, lo que trajo como consecuencia una gran ausencia en el debate. Desde luego, lo que no desapareció fue la retahíla de descalificaciones, evasiones y propuestas recicladas.

Al término del debate quedaron claramente establecidas las dos opciones que se presentarán en las urnas el 1 de julio: el bloque representado por PRI y PAN, y del otro lado Morena. Si antes del debate aún había personas que negaban la existencia del PRIAN, luego del primer debate, todo está muy claro. Desde luego, queda por definir quién de los dos candidatos se bajará de la contienda, el panista, Anaya o el priista, Meade. Cualquiera que sea la decisión, tendrán que explicar las diversas cargadas que desde varios frentes han llegado a favorecer a los dos candidatos.

En cuanto al ejercicio del día 22 de abril, no puedo afirmar que hubo un ganador. Más bien, cada candidato sacó lo que pudo de ese encuentro. Ricardo Anaya, salió bien librado, aunque se le acabaron sus balas y no dieron en el blanco que él buscaba. Al final se desesperó. Andrés Manuel López Obrador, se enredó en su amnistía, y al no atender a las provocaciones logró administrar su ventaja. José Antonio Meade, consolidó su tercer lugar. Margarita Zavala, terminó por perderse en sí misma. Jaime Rodríguez, se disparó en el pie.

Lo más preocupante para una sociedad que transita en una democracia en ciernes es la práctica de la mentira sistemática por parte de su clase gobernante. Eso mismo vimos en el primer debate. Quien más mintió fue Ricardo Anaya, en cinco ocasiones; Jaime Rodríguez, en cuatro; Andrés Manuel López Obrador y José Antonio Meade, en dos; y Margarita Zavala, una sola vez.

Finalmente, me parece que las tendencias a favor o en contra de los candidatos se moverán muy poco. Quizá Anaya suba dos o tres puntos que saldrán de los simpatizantes de Meade. López Obrador permanecerá con 47 o 48 puntos en las preferencias. Mientras que Meade seguramente se hundirá en el tercer lugar, por debajo de los 20 puntos porcentuales. Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, mantendrán sus candidaturas como meros elementos testimoniales.

Así las cosas, nos enfilamos al segundo debate presidencial.