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Miguel Castro Reynoso, impregnado de optimismo

Hijo de un vendedor de mariscos en la villa alfarera, y dos veces alcalde de Tlaquepaque (2004-2006 y 2010-2012), el candidato –oficializado el 11 de febrero– del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al gobierno de Jalisco, Miguel Castro Reynoso, rechaza ser visto como el hombre designado para perder en las elecciones del 1 de julio, a pesar de que todas las circunstancias operan en su contra y su nombre tiene un bajo registro en las encuestas.

En su edición del 11 de febrero el periódico El Semanario, que edita el Arzobispado de Guadalajara, dio detalles de una reciente encuesta en donde se aseguraba que Castro Reynoso contaba con un nivel de simpatía de 16 por ciento entre los electores, mientras Enrique Alfaro, el aspirante de Movimiento Ciudadano, registraba 47 por ciento, y Miguel Ángel Martínez, del PAN, 7.5 por ciento.

Semanas antes del fin de año (2017), Castro se encontraba concentrado en alcanzar la candidatura por la presidencia municipal de Guadalajara, pero la suerte y, particularmente, el Comité Ejecutivo Nacional priista lo perfilaron como la persona que tendrá que enfrentar a Movimiento Ciudadano y a Enrique Alfaro en la lucha por la gubernatura.

Miguel es de complexión delgada; su afición al deporte hace que su perfil contraste con el Miguelito que algunos de sus compañeros del colegio Instituto Tlaquepaque conocieron cuando él estudiaba la primaria, y a quien en forma amistosa le decían Peluches o El Cantarito. Esa anécdota la cuenta el propio Castro Reynoso en un video que dejó correr desde el 28 de abril de 2010 y que aún circula en Internet.

Sueños de candidato

A la entrevista, pactada con este medio, Castro llega sin escoltas y en una camioneta tipo familiar. Su jefe de prensa aclara que el candidato acostumbra viajar sin grandes despliegues de vigilancia: “Así es Miguel, no le gusta andar con guaruras”, dice.

La conversación se desarrolla por más de 20 minutos. El diálogo fluye en forma libre. La charla es amable pero provocadora. Castro Reynoso reflexiona y elige con cuidado cada una de las palabras, antes de soltar la respuesta. Y de repente su prolongado silencio hace pensar que ya se le acabaron las ideas o las ganas de responder a las interrogantes.

—Oye, Miguel, ¿tú no estabas pensando en ser el precandidato?

—Sí estaba pensando en ser candidato, (pero) tenía otra idea en mente.

—¿Cuándo soñaste que te iban a convertir en candidato?

—Soy un hombre soñador. Creo que la mezcla perfecta es tener los pies sobre la tierra, pero tener ideales en la vida, y por supuesto que en marzo del 2017 levanté la mano y finqué mi sueño o mis aspiraciones en la capital del estado. Las circunstancias cambian y estoy contento, y me siento afortunado de lo que estoy viviendo en este momento.

—Llegas y no te veo como candidato. No traes guaruras, no traes el montón de gente, no se te ve ese despliegue…

—No me gusta, y mi estilo siempre ha sido así. Mi proceso formativo busca siempre la economía, y en ese proceso de pensamiento del sentido de la economía siempre he creído que no es necesario que en ocasiones alguien haga un trabajo, que yo me pueda valer por mí mismo. También estoy convencido que las características que la sociedad finca en este momento no son favorables a las formas tradicionales de la política. A la gente no le gusta vernos con un séquito de personas, creo que no le abona ni le viene bien.

A la gente no le gusta vernos con un séquito de personas, creo que no le abona ni le viene bien.” Miguel Castro declara que no le gusta tener abunadnte personal de seguridad. Foto: Rafael del Río.

—Tú dices que eres un candidato de las circunstancias.

Las circunstancias juegan un papel muy importante en la vida, todo es circunstancia. Ortega y Gasset lo decía.

—Llegas cuando quien se presume como el principal candidato en la elección del 2018 es Alfaro, quien trae una tendencia de votación 20 a 25 puntos arriba del más cercano contrincante que era Arturo Zamora. ¿Cuántos puntos llevas tú en este momento?

—No he llevado a cabo una medición hasta este momento, lo que sí creo es que es muy importante tener en cuenta la realidad que estoy viviendo, en la que estoy pisando. Creo que es muy fuerte trabajar en una estrategia que pueda ser diferenciadora. Creo mucho en los contrastes, y estoy totalmente convencido que al final del camino lo que tenemos es una población que habrá de tomar alguna determinación entre alternativas, y por supuesto, creo que yo puedo ser una alternativa diferenciadora de otras.

—El PRI, por lo que dicen distintas encuestas en Jalisco, no gana. ¿Tú ya estás mentalizado para perder?

Yo estoy mentalizado para ganar. Desde que empecé en la actividad pública, hace poco más de 17 años, siempre he tenido claro que uno juega para ganar; soy deportista y soy un hombre de trabajo.

Ni gritos ni sombrerazos

En el 2003 la revista Política presumía a dos personas –Miguel Castro y Enrique Alfaro– como la sangre nueva del PRI Jalisco. Circunstancialmente en el 2018 aparecen los dos y van a estar en la boleta, si no es que alguno decide retirarse de la contienda.

—¿Qué te parece Alfaro? ¿Sí traes el punch para tumbarlo?

—Creo que este no es un tema ni de gritos ni de sombrerazos. Me parece que lo importante aquí es que nosotros podamos dirigirnos a la sociedad, codificar de una manera clara sobre los problemas que la sociedad tiene, no perder de vista que el gobierno de Jalisco y el gobernador del estado son un activo muy importante, porque están muy bien evaluados.

—Pero hay muchos negativos. Trae 17 mil millones de pesos con algunas observaciones no totalmente justificadas; problemas en materia de seguridad pública; una tendencia de homicidios a la alza; prometió cosas que no se cumplieron. Emilio traía una serie de señalamientos también muy fuertes, por ejemplo 7 mil millones de pesos que no se han justificado, elefantes blancos que construyó, y nadie fue sancionado.

“Yo estoy mentalizado para ganar. Desde que empecé en la actividad pública, hace poco más de 17 años, siempre he tenido claro que uno juega para ganar; soy deportista y soy un hombre de trabajo.”Foto Arturo Campos Cedillo.

—Y también tenemos a un gobierno del estado que ha sido líder nacional indiscutible en combate a la pobreza y la desigualdad, y también tenemos a un Estado que es líder en el tema agroalimentario, en muchos de los rubros es líder indiscutible nacional. También tenemos a un Estado que tiene una inversión y captación de recursos a nivel nacional.

—Resaltas mucho la figura del gobernador. ¿Te colgarás de su imagen para llegar a la gubernatura?

—Yo quiero apoyarme mucho en la imagen de la gente, del pueblo, de los hombres, de las mujeres, de los adultos, de los niños, del campesino, del obrero, del comerciante, de las personas con discapacidad, de las comunidades que si bien son minoritarias deben de tener respeto por parte de nosotros, como el Frente por la Familia y en el otro extremo la comunidad LGBT.

“Creo que es importante que tengamos en mente que el centro de las decisiones pasan (sic) por el ser humano, y creo que ahí es donde estará el planteamiento de nuestra apuesta. Y, por supuesto, reconocer que el gobierno de Jalisco y el gobernador son un activo muy importante para nosotros.

“Han cambiado mucho los tiempos. Estamos hablando de lo que fueron 18 años del panismo. Hoy las cosas son diferentes a como fueron hace 20 años. Las redes sociales –por citar solamente un ejemplo– y la velocidad de la comunicación han cambiado de una manera radical la forma en que la gente vive y convive. Creo que, en ese orden de ideas, tenemos que entender que no podemos aspirar a apoyarnos en las visiones que hoy han cambiado.

“Cuando yo estaba estudiando, en la secundaria había una computadora para un grupo de 40 estudiantes; hoy, un Smartphone, un teléfono inteligente, tiene más información que la que disponía un presidente de los Estados Unidos hace 50 años”.

—¿Nos vas a acusar a los medios de basuritas o basurotas?

—Jamás, siempre he tenido claro el respeto por los medios de comunicación. Hace algunos años –para ser muy claro, en el 2003–, después del proceso electoral, me senté a comer con alguien a quien yo admiro y respeto mucho: Gabriel Covarrubias Ibarra.

“Don Gabriel, en una servilleta de papel, con una pluma, me hizo unas consejas, como las del alcalde de Lagos guardando cualquier proporción, y una de ellas fue muy clara: si los medios de comunicación tienen una apreciación negativa acerca del desempeño de una autoridad municipal, revise qué está pasando, porque muy probablemente usted esté errado en su manera de trabajar.

“No quiere decir que sea una verdad absoluta, pero si el medio es serio, algo está pasando. Más vale la pena ser sensible y corregir si uno se está equivocando, que criticar a los medios por una falta de responsabilidad en lo que hace”.

“Si los medios de comunicación tienen una apreciación negativa acerca del desempeño de una autoridad municipal, revise qué está pasando, porque muy probablemente usted esté errado en su manera de trabajar.” Castro recuerda el consejo dado por Gabriel Covarrubias Ibarra. Foto: Rafael del Río.

Papá Leonel y los Barba

—Lo que ha pegado muy fuerte a la ciudadanía es el abuso con las foto infracciones, bajo el argumento de que se está reduciendo el número de gente que muere por accidentes, pero no explican en qué se está gastando ese dinero. ¿Qué vas a hacer si de repente aparece papá Leonel (Sandoval Figueroa), el padre del gobernador, y te quiere decir cómo se debe hacer tu campaña?

—Lo primero que les quiero decir es que debo tener en claro que el pueblo siempre tiene la razón, la población nunca se equivoca. Hay que escuchar lo que la gente piensa de ese tema y de otros más; temas que tienen que ver con el medioambiente, la verificación; que tienen que ver con lo que tú preguntas, como las foto multas, o temas que tienen que ver con los servicios públicos, que tienen que ver con la realidad que se le demanda a los diferentes niveles de gobierno. Porque al final la gente lo que quiere es una respuesta, y nosotros estaremos obligados a trabajar de manera vertical con los diferentes niveles de gobierno, pero también horizontal de cara a la población.

“Con respecto al tema de Leonel, yo te diría con toda claridad (que) he tenido comunicación con él durante mucho tiempo en mi vida. Leonel es un personaje público, alguien a quien yo aprecio y respeto. Además, Leonel no es mi papá. Yo no tengo un conflicto”.

—Pero trató de hacer trampa en la elección del 2015. Promovía, con su investidura de magistrado del Supremo Tribunal, la trampa para ganar la elección del 2015.

—La sociedad ha tomado determinaciones y hay veredictos. Yo no me quiero meter ya en esos veredictos, finalmente son cosa juzgada. Lo que sí me parece importante es reiterar que en lo personal yo tengo estima y tengo aprecio por Leonel. Por lo demás, cada quien trae su agenda y hay que continuar adelante, no nos podemos detener.

—Tengo que preguntártelo de manera clara. Dices que Leonel no es tu papá, ¿el Güero Barba sí es tu papá?

—No, es un amigo a quien yo aprecio mucho. Debo decir, y pareciera trillado pero es la verdad: origen es destino. Yo nunca niego a mis amigos y tampoco niego la cruz de mi parroquia. Por supuesto que si no hubiera sido por mi origen en Tlaquepaque y mi desarrollo en Tlaquepaque, no estaría yo sentado en esta mesa platicando contigo.

—Cuando acudiste al pre-registro del Fredy Barba, ¿te mandaron llamar o tú lo quisiste acompañar?

—Con muchísimo gusto yo decidí acompañarlo. Yo venía de la Ciudad de México, habían pasado muy pocas hora de que se había tomado la determinación de mi tema, y por supuesto que acudí con mucho gusto, como lo hice con Eduardo (Almaguer), como lo hice con Abel Salgado y, bueno, si no acudí a otros lugares o no he podido hacerlo, ha sido por cuestiones de agenda, pero no por voluntad. Fui a Tlaquepaque, fui a Guadalajara y fui a Zapopan.

“Leonel no es mi papá. Yo no tengo un conflicto.” Miguel Castro rechaza que la cúpula que rodea a Aristóteles Sandoval influya en sus decisiones. Foto: Rafael del Río.

Despertar el 2 de julio

—La pregunta es inevitable. Dime qué vas a hacer el 2 de julio cuando te señalen que perdiste.

El ahora candidato reflexiona su respuesta. En un instante da la impresión de que prefiere quedarse callado, pero responde:

—Yo te iba a decir algo… Poco me detengo en el tema del futuro, vivo regularmente en el presente, y el presente siempre está impregnado de optimismo y de trabajo. No sólo el 2, el 3, el 4 y el 5 de julio ¿sabes cómo quiero despertar?, con mi familia a mi lado, eso es lo que te puedo decir. Por lo demás, siempre voy hacia adelante, nunca me detengo.

“Me gusta trabajar, me gusta sembrar. Estoy convencido que en la vida hay que sembrar permanentemente. Si el tiempo es bueno, siembras; si el tiempo es malo, siembras; si el tiempo es regular, siembras… Estoy seguro que la terquedad es positiva cuando se maneja correctamente”, concluye.

Comunicador, egresado de la Universidad de Guadalajara. Creyente de la teoría de la libre expresión y ateo de la filosofía de los partidos.