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Muere Sergio Pitol, uno de los escritores más destacados de México

El premio Cervantes 2005, Sergio Pitol, murió la mañana de este jueves en Xalapa, Veracruz, después de años enfermo, informó a la prensa su sobrina Laura Demeneghi.

Apenas tres semanas atrás, el 18 de marzo, el autor de Domar a la divina garza y El arte de la fuga acababa de cumplir 85 años, por los que recibió el 7 de marzo un homenaje en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, al considerársele “un clásico” de la literatura mexicana del siglo XX.

Pitol (Puebla, 18 de marzo de 1933-Xalapa, 12 de abril de 2018) perteneció a una de las más importantes generaciones de la literatura mexicana de todos los tiempos, la de nacidos en los años 30, cuatro de los cuales obtuvieron el premio Cervantes en la última década: Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009), Elena Poniatowska (2013) y Fernando del Paso (2015), el más reciente de ellos.

Esta generación de Cervantes se sumó a Octavio Paz y a Carlos Fuentes, que obtuvieron el máximo galardón para las letras en español en 1981 y 1987, respectivamente.

El narrador, ensayista, traductor y diplomático falleció alrededor de las 9:30 horas por complicaciones de una afasia progresiva, en su casa de la calle Pino Suárez, en la capital de Veracruz. La enfermedad le fue diagnosticada en 2009, pero además padecía Alzheimer.

Curiosamente, antes de que los portales de noticias de México e internacionales difundieran la noticia confirmada de su muerte, la página de Wikipedia ya había consignado la defunción en la entrada dedicada al escritor. Más tarde, el Instituto Veracruzano de Cultura confirmó oficialmente la muerte de Pitol, para quien estaba preparando una serie de homenajes en función de su 85 aniversario.

Pitol estudió derecho y literatura, pero un impulso a su carrera literaria lo dio el servicio exterior mexicano, al convertirse en embajador en la entonces Checoslovaquia, donde conoció y tradujo a numerosos escritores centroeuropeos totalmente desconocidos en el idioma español e incluso en el resto de Europa, como los polacos Witold Gombrowicz, Jerzy Andrzejewsky o Kazimierz Brandyz, su legendaria traducción para ediciones Era de la obra del húngaro Tibor Dery o sus versiones del ruso de Vladimir Nabokov, Anton Chéjov o Boris Pliniak. También tradujo a clásicos del inglés o italiano.

Pitol (Puebla, 18 de marzo de 1933-Xalapa, 12 de abril de 2018) perteneció a una de las más importantes generaciones de la literatura mexicana de todos los tiempos, la de nacidos en los años 30, cuatro de los cuales obtuvieron el premio Cervantes en la última década: Pitol (2005), José Emilio Pacheco (2009), Elena Poniatowska (2013) y Fernando del Paso (2015), el más reciente de ellos. Foto: Archivo/Pedro Valtierra/Cuartoscuro.

Justo su labor de abrir nuevos mundos fue una de las razones por las que el jurado le otorgó el Premio Cervantes en 2005. También el Instituto Cervantes ese año honró a Pitol, al otorgar a su nueva sede en Sofía, capital de Bulgaria, su nombre.

Su vasta obra literaria le redituó numerosos premios, el más reciente de ellos: el Internacional Alfonso Reyes, además del Xavier Villaurrutia, por Nocturno de Bujara; el Herralde de Novela, por El desfile del amor (1984); en 1999 ganó el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, que otorgaba la Feria del Libro de Guadalajara antes de cambiarle el nombre.

De sus novelas destacan El tañido de una flauta, El desfile del amor y La vida conyugal, además de una profusa obra cuentística y ensayística. Su último libro publicado fue El mago de viena.

La polémica ocupó los últimos años de la vida de Pitol, por la disputa legal sobre su tutela. La familia del escritor acusó a sus cuidadores de tenerlo “secuestrado” y del robo de sus pertenencias. Los señalamientos derivaron en la intervención de varios escritores amigos del autor, como Juan Villoro y Elena Poniatowska, que favorecieron a sus cuidadores, bajo el argumento de que el narrador y ensayista estaba lúcido.

Al final, una de las glorias de las letras mexicanas, un auténtico mago que recorrió todos los géneros, quedó bajo la custodia del DIF de Veracruz, como un menor abandonado o un indigente.