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Palpar la economía con el bolsillo

Bajo el esquema neoliberal, toda economía tiene el objetivo de hacer crecer el Producto Interno Bruto (PIB), disminuir la inflación y bajar las tasas de desempleo. Ello, según analistas, debido a que los indicadores de bienestar social y desarrollo humano se han subordinado a la idea del crecimiento económico como principal objetivo de la sociedad.

En términos llanos, explica Miguel Cervantes, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM, el PIB es la suma de la producción de bienes finales a precios de mercado que se da en un espacio definido y un periodo determinado.

“Lo que hacemos es sumar todo lo que se generó en un año: litros de leche; kilos de jitomate; metros de tela; unidades de tractores. Como son diferentes medidas, es necesario homologarlas, así que multiplicamos los kilos y litros por su precio y así obtenemos un valor expresado en pesos.

¿Cómo valoramos qué tan bien está una economía? Lo hacemos con base en una tasa de crecimiento. Vemos lo que se produjo este año, le restamos lo que se produjo el anterior y de ese resultado sacamos un porcentaje, que es la tasa de crecimiento que se difunde en los periódicos”, comenta.

Un ejemplo: si la economía crece 1.5%, significa que en promedio todas las actividades que hace un año producían 100 pesos, ahora van a generar 101.5 pesos. Este porcentaje, señala Cervantes, también sirve para comparar nuestro crecimiento con el de otros países, y así verificar si éste está acorde con la evolución mundial y al de los principales socios comerciales.

“Cuando leemos que China mantiene un PIB de 6.7% y México sólo de 1.5%, significa que ellos crecen cuatro veces más que nosotros. A este ritmo, ¡tendríamos que esperar 47 años para que nuestra economía se duplique! De hecho, el mundo está creciendo en el orden del 2%, así que estamos incluso por debajo de ese nivel. Crecer a tasas muy bajas debe poner los focos en alerta”, advierte el especialista.

De acuerdo con estimaciones del PIB dadas a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2017 la economía mexicana creció 2.1%, mientras que para este año los pronósticos reflejan un pequeño optimismo: el Fondo Monetario Internacional elevó su pronóstico a 2.3 %, debido a que considera que el país se beneficiará de una fuerte demanda de Estados Unidos.

Se trata de un porcentaje muy por debajo al que el Banco Mundial prevé para Panamá (5.6%), República Dominicana (4.9%) y Uruguay (4.4%).

El PIB, señala Cervantes, también sirve para comparar nuestro crecimiento con el de otros países, y así verificar si éste está acorde con la evolución mundial y al de los principales socios comerciales. Foto: Diego Simón Sánchez/Cuartoscuro.

El “efecto pico de gallo”

Respecto a la inflación –tema favorito de la Secretaría de Hacienda para justificar la política de contención salarial–,  se trata de un indicador que mide la variación de los precios de diferentes productos durante un periodo de tiempo.

Detalla Miguel Cervantes, quien también es consultor, que “el Inegi pregunta a personas de todos los niveles socioeconómicos de diferentes ciudades del país sobre los productos que compran. Calcula el precio que hay en el mercado de esas mercancías y los compara con los del mes siguiente”. Igual que con el PIB, se debe multiplicar el precio por la cantidad para homologar las cifras y así obtener la tasa de crecimiento que nos dará el índice de la tasa de inflación. 

“De noviembre de 2016 a noviembre de 2017, por ejemplo, la inflación fue de 6.6%. Eso significa que si hace un año comprabas algo con 100 pesos, hoy ese mismo producto te costará 106.6 pesos; se aumenta el porcentaje”. Dicho de otro modo, al subir los precios, lo que sucede es que el poder de la moneda se demerita: hay una pérdida de poder adquisitivo.

“Esta pérdida de poder adquisitivo es lo que la hace una variable muy peligrosa. Las personas que tienen acceso al sistema financiero pueden meter su dinero a inversiones; en algunos casos les van a dar rendimientos por debajo de la inflación, pero en otros puede ser por arriba de ésta. No obstante, las personas, generalmente los pobres, que no tienen acceso al sistema financiero, no podrán cubrir esa parte. Así que la inflación es una variable que afecta en mayor medida a quienes no tienen dinero”, señala.

Y recomienda: “Una forma de que las familias le puedan dar la vuelta a la inflación es no comprar, dentro de lo posible, aquellos productos que han sufrido un aumento de precio. Si sube la carne de cerdo, se puede cambiar por pescado o pollo, por ejemplo. El problema viene cuando no hay sustitutos, como en la gasolina o en las tortillas”, expresa.

El jitomate, la cebolla y los chiles tienen la capacidad de mover la inflación general. A este fenómeno los economistas le llaman el “efecto pico de gallo”. Foto: Saúl López/Cuartoscuro.

Un dato interesante: por su alto consumo entre la población, el jitomate, la cebolla y los chiles tienen la capacidad de mover la inflación general. A este fenómeno los economistas le llaman el “efecto pico de gallo”.

En  agosto de 2017 se alcanzó una inflación inusitada de 6.66%. Y cuando se pensó que eso era lo peor, durante la primera quincena de diciembre se registró una de 6.69%, el nivel más alto en los últimos 16 años. ¿Qué esperar para 2018? De acuerdo con el pronóstico de 18 grupos de análisis consultados por el periódico El Economista, la inflación al cierre de 2018 será de 4.25%, muy por encima de la que prevé el Banco de México, de 3.0%.

Malos empleos

 En cuanto al desempleo, las cifras abruman: de los 120 millones de mexicanos –hablando en números cerrados–, 54 millones conforman la población económicamente activa; es decir, aquella que está en posibilidad de trabajar y quiere hacerlo. De éstos, alrededor de dos millones no tienen empleo.   

De los 52 millones restantes, 30 millones (60%) están en el sector informal, lo que se traduce en empleos de muy baja calidad. Sin embargo, emplearse por un salario mínimo tampoco mejora el escenario. En México es de 88.36 pesos, insuficientes para que una familia pueda satisfacer sus necesidades de alimentación, salud, educación, vestido, diversión y esparcimiento.

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, en 2018 la tasa de desempleo crecerá y habrá más personas con empleos vulnerables, es decir, sin prestaciones o seguridad social. En su informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: tendencias 2018 se afirma que habrá 15.5 millones de mexicanos con empleos vulnerables, 200 mil más que en 2017.

No hay empleo, y cuando hay, el trabajo es precario y el salario es insuficiente. El Informe Global de Salarios 2016-2017 de la Organización de las Naciones Unidas señala que en México los salarios han tenido un retroceso desde 2006, y de manera muy importante en 2008 y 2015. En este lapso de tiempo, detalla el documento, los salarios han disminuido hasta 40% y la tendencia seguirá todo este año.

No hay empleo, y cuando hay, el trabajo es precario y el salario es insuficiente. Foto: Tercero Díaz/Cuartoscuro.

Según analistas, lo anterior es resultado de utilizar los bajos salarios de los mexicanos como ventaja comparativa en la economía global. Es decir, a más bajos salarios, mayores ganancias para las empresas que invierten en México. Esa es la esencia de la política económica actual.

“Conjuntando las variables: tenemos una economía que no crece, en la que los precios suben, mientras el poder adquisitivo disminuye; el panorama no es nada alentador”, finaliza Miguel Cervantes, quien recomienda dos cosas: hacer compras responsables y, dentro de lo posible, priorizar el ahorro por encima de los gastos. 

Reportero. Desde hace 14 años colabora en medios impresos y electrónicos en la Ciudad de México, en los que ha realizado coberturas de asuntos políticos, sociales y culturales.