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Regresa Ebrard a la política tras el fuego amigo

Dos horas antes de la convocatoria de Morena del jueves pasado en un hotel al sur de Ciudad de México, los invitados de honor, el equipazo de “caza mapaches”, como los denominó López Obrador, llegaba uno a uno al lobby. El ex jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, fue quien robó los reflectores en el fichaje.

El primero fue Ricardo Monreal, el delegado con licencia en Cuauhtémoc, desdeñado por el partido para la candidatura a la jefatura de gobierno capitalino, y ahora encargado de vigilar la segunda circunscripción electoral.

En apariencia sin resentimientos, decía: “Desde noviembre ya habíamos hablado ampliamente, y yo ya estaba en la parte privada. Se me ha vuelto a llamar y lo hago con mucha responsabilidad histórica y política”.

Luego llegó quien sin duda robó cámara esa tarde, el anterior gobernante de la ciudad, Marcelo Ebrard, albergado en tierras parisinas durante 2015, en medio de señalamientos por supuestas irregularidades en la Línea 12 del Metro.

Andrés Manuel López Obrador precandidato de MORENA a la presidencia de la república, presentó a coordinadores regionales para defender el voto.
Foto: Saúl López/Cuartoscuro.

De lo más casual, negó haber sido rescatado de entre los muertos políticos, “Aquí estamos; yo, de la política, nunca me he separado”.

El mismo día que Miguel Ángel Mancera negó alguna investigación abierta en su gobierno contra Ebrard, éste añadió: “Ya terminaron todas las investigaciones, nunca he sido llamado a nada, no tengo ningún procedimiento; hay que ver el futuro y vamos a ganar”.

Enfundado en una chamarra negra con mangas de piel, Ebrard se introdujo al salón que una hora más tarde estaría abarrotado por decenas de periodistas y camarógrafos a la caza de sus declaraciones, porque, eso sí, Morena dejó en claro que si bien habrá acceso a medios, no los recibirá con tapete rojo.

Casi inadvertido pasó el arribo del abogado Julio Scherer Ibarra, hijo del fundador del semanario Proceso. Tranquilamente subió las escaleras el asesor cercano al precandidato presidencial de Morena, con barba desaliñada.

Con un simpático: “Tercera llamada, tercera”, apareció Andrés Manuel López Obrador en escena. En breve reveló quienes serán sus cinco estrellas antifraude, de quienes destacó su “amplia experiencia política y, sobre todo, profundas convicciones democráticas”.

En las circunscripciones federales del país, Andrés Manuelovich agregó al senador Rabindranath Salazar, mismo que sonaba con el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco para ir por el gubernatura de Morelos, y a Bertha Elena Luján, contadora y alguna vez contralora general del gobierno capitalino durante la administración del tabasqueño.

Vinieron los aplausos, el más sonado, sin duda, el de Ebrard. El líder nacional morenista había impuesto su agenda nuevamente y con esa seguridad se aproximó a los reporteros que luchaban por acercar su micrófono al término del evento.

Andrés Manuel López Obrador precandidato de MORENA a la presidencia de la república, presentó a
Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Julio Scherer Ibarra, Rabindranath Salazar Solorio y a Bertha Luján Uranga como coordinadores regionales para defender el voto.
Foto: Saúl López/Cuartoscuro.

Confiado de su victoria el próximo 1 de julio, López Obrador adelantó que revisará los contratos del sector energético y acabará con el “blindaje oficial” que mantiene impune a funcionarios corruptos.

“Están acabando con la industria nacional y todo por la corrupción que impera, que reina en el país. Afortunadamente ya pronto, muy pronto, se va a dar un cambio y ya no va a gobernar la mafia del poder en México”, advirtió.

Acompañado de su sonriente esposa, la ex embajadora hondureña Rosalinda Bueso, Marcelo Ebrard negó nuevamente que los pendientes con la justicia hayan motivado su salida del país: “Debo aclararles que he estado yendo y viniendo y no he estado, cómo se piensa, afuera dos años”.

Recordó que fue excluido de las nominaciones en el PRD: “Yo salí de México porque no me permitieron siquiera ser diputado suplente, candidato a diputado suplente, no por otra razón”.

Y sin señalar a la administración de Mancera, dijo que la evidencia es contundente respecto a su persecución política, “Yo soy de los pocos políticos mexicanos que han tenido fuego amigo y fuego enemigo al mismo tiempo, pero aquí estamos”.

En un momento en que el partido en el gobierno federal se prepara a otorgar fuero a sus piezas más polémicas ante un posible giro de timón, a Ebrard se le vio confiado ante este aparente debilitamiento.

Periodista de a pie. Rockero de corazón, reportero de profesión. Biker de fin de semana y ciudadano en defensa del Derecho a la Información. Estoy a favor de las audiencias y de dar el contexto de los datos.