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Ricardo Anaya: política pero sin amigos

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ace días que Ricardo Anaya no para de sonreír. Está muy cerca de convertirse en el candidato presidencial de su partido, de derecha, y de otros dos de izquierda. No fue fácil, dejó en el camino a muchos panistas que le tendieron la mano o que se le enfrentaron.

Anaya Cortés parece una historia de éxito. Aprovechó el apoyo de un viejo dirigente panista, Gustavo Madero, para hacerse de poder. Ya en el liderazgo del PAN, forzó la salida de Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón, y le cerró el camino al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle; con el PRD doblegó al jefe de gobierno de Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, para que ninguno le hiciera sombra como aspirante a Los Pinos.

Anaya tiene apenas 38 años y algunas encuestas lo ubican en el segundo lugar de las preferencias para la elección presidencial del 1 de julio de 2018, detrás de Andrés Manuel López Obrador, que va por su tercer intento en 11 años, ahora con Morena aliado con el ultraconservador PES.

La tarde del 8 de diciembre pasado, en el Instituto Nacional Electoral (INE) Anaya anunció el registro de la coalición del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, Por México al Frente. Muy lejos de ahí estaba el autor del proyecto de hacer cohabitar a derecha e izquierda, concebido irónicamente para que fuera su plataforma: Mancera, quien encendía las luces del árbol de Navidad en el Zócalo, mientras Anaya le apagaba las de la candidatura a la Presidencia.

Ricardo Anaya, hasta el 9 de diciembre presidente nacional del PAN; la entonces dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales; y su par de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, acordaron que el aspirante del Frente sería del blanquiazul. El “autodestape” de Anaya ocurrió un par de días después en un evento en el que defendió su promesa de otorgar una renta básica universal a todos los mexicanos, una propuesta de la izquierda del PRD y Morena rechazada por sus correligionarios de Acción Nacional, aliados con los priistas, en los debates de la Asamblea Constituyente de Ciudad de México hace un año.

También con cálculo político, el aspirante a Los Pinos se deslindó de los ex presidentes emanados de su partido, Vicente Fox y Felipe Calderón.

El precandidato de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD y MC) a la Presidencia de México en 2018, Ricardo Anaya. Foto: EL UNIVERSAL/César Gómez

¿Joven maravilla?

Anaya nació el 25 de febrero de 1979. Estudió derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro, su estado natal. Tiene una Maestría en Derecho Fiscal por la Universidad del Valle de México y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México. Su tesis de licenciatura para titularse como abogado curiosamente se trataba de pintura; El graffiti en México: ¿arte o desastre?, que se publicó con el prólogo de Carlos Monsiváis, uno de los intelectuales más críticos del panismo.

En el PAN le apodaron “El Joven Maravilla”, como Robin, el compañero de Batman en los cómics. Apenas rebasaba los 30 años y ya había sido secretario particular del gobernador de Querétaro Francisco Garrido Patrón (2003-2009); diputado y líder de su bancada en el Congreso local, dirigente estatal del PAN y subsecretario de Turismo federal.

A este último puesto llegó por nombramiento del entonces presidente Calderón,  hoy su detractor porque Anaya se deshizo de su esposa en el PAN. Saltó a San Lázaro como diputado plurinominal en la anterior legislatura (2012-2015) y presidió la Cámara de Diputados cuando se aprobó la reforma energética, que abrió la puerta para que transnacionales exploten el petróleo mexicano. Sobre su apoyo a esa reforma, se jactó: “Hemos escrito una de las páginas más brillantes en la historia del Congreso”.

Panistas queretanos lo acusaban de traicionar a sus correligionarios con tal de alcanzar sus metas.

Gustavo Madero, como presidente nacional del PAN, fue uno de los que desdeñaron las imputaciones contra su pupilo. Más tarde, junto con Calderón y muchos otros, acusó a Anaya de “secuestrar” el partido en aras de su proyecto personal: la candidatura a la Presidencia.

Con Madero rompió porque, a pesar de que éste le ayudó para llegar a la dirigencia del PAN, una vez asumido el cargo Anaya no le correspondió nombrándolo coordinador de la bancada del partido en San Lázaro; con Calderón se enfrentó porque éste impulsa la candidatura a la Presidencia de su esposa, Margarita Zavala; ella finalmente dejó el partido para postularse como independiente, ante las trabas de Anaya.

Gastos fuertes

A finales de 2016 se dio a conocer que la esposa de Anaya y sus tres hijos vivían en Atlanta, Estados Unidos. Él mismo lo reconoció e informó que era una estancia temporal para que los niños estudiaran inglés. Detalló que hacía “tres gastos fuertes”: la renta de una casa (3 mil 550 dólares mensuales), la colegiatura (48 mil 300 dólares anuales) y los vuelos para ir a visitarlos “con frecuencia”.

Los analistas hacen cálculos: cuántos perredistas votarán por él, cuántos de derecha apoyarán su alianza con el PRD. Él sigue avanzando para pasar de precandidato a candidato. Y de ahí, nada está escrito.

Periodista ambulante. Me interesa compartir las voces que tienen que ser escuchadas. La única contradicción que no hay en mí es ser huasteca y chilanga.