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Sacerdocio, un riesgo en México

En los últimos cinco años, como parte de la ola de violencia que sacude al país, en México han sido asesinados 25 sacerdotes en diferentes regiones y dos más están en calidad de desaparecidos desde hace cuatro años: uno de ellos de Zamora,  Michoacán, y el otro de Piedras Negras, Coahuila.

Detrás de cada homicidio contra un clérigo “está el crimen organizado, el autorizado y el bendecido, porque representan una amenaza para quienes han hecho de México un negocio y del gobierno su patrimonio”, comenta en entrevista exclusiva a Punto Rojo el padre Alejandro Solalinde, fundador del albergue de migrantes Hermanos en el Camino.

Admite que en cualquier momento él mismo pudiera ser objeto de una agresión: “Yo estoy en la mira. Me traen ganas desde hace años porque estamos afectando intereses políticos y económicos”, dice.

Entrevistado vía telefónica, Solalinde –desde la Ciudad de México– dice: “No se puede cambiar la violencia con más violencia, la destrucción con más destrucción”.

El clérigo explica que desde el sacerdocio realizan un trabajo apegado a la congruencia y en favor de la población: “Tratamos de decir la verdad, generar conciencia, estar de lado de los pobres; somos personas incómodas al sistema, el sistema no nos quiere, nosotros hablamos de democracia, que es justicia, participación, respeto a todos y a todas”.

De toda esta masacre que ha perpetrado el crimen organizado, Alejandro Solalinde no exculpa al clero. Resalta que la omisión de los jerarcas de la Iglesia Católica condena a decenas de personas a que sean asesinadas sistemáticamente, pues asegura que con su silencio, también son “cómplices”.

“Tratamos de decir la verdad, generar conciencia, estar de lado de los pobres; somos personas incómodas al sistema, el sistema no nos quiere.” Foto: Isaac Esquivel/Cuartoscuro.

Crisis espiritual

El director del Centro Católico Multimedia (CCM), Omar Sotelo, refiere que el modus operandi con que actúa el crimen organizado contra la comunidad de sacerdotes no es propiamente una persecusión religiosa, pero sí es más peligroso.

“Se posicionan por encima de sus víctimas; la lectura es: si mataron a un sacerdote, qué no serán capaces de hacer, pueden matar a cualquiera; siembran la cultura del terror, la del silencio. La cultura del silencio que vivimos en México es tremenda, las comunidades cambian su forma de vida, se transforman, su vida social prácticamente desaparece”, expone.

Según el CCM, México es el país latinoamericano más peligroso para ejercer el ministerio sacerdotal.

Omar Sotelo precisa que en algunos poblados del país la vida social ha dejado de existir. Esto ocurre en Chilapa, Chilpancingo, y Ciudad Altamirano, en Guerrero; pero también en Veracruz, Michoacán, Tamaulipas y Jalisco, donde se identifica particularmente a la zona Valles, El Bajío,  Autlán y El Limón.

A su vez, el padre Ernesto Sánchez Muñoz, coordinador de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Guadalajara, se lamenta de que actualmente los jóvenes sean capaces de cometer un asesinato por mil o dos mil pesos, para satisfacer sus necesidades más frívolas.

Sánchez Muñoz piensa que el crimen organizado se acabará cuando deje de existir demanda, y ésta, dice, “disminuirá cuando exista estabilidad emocional, espiritual y se recupere el valor a la vida, a la dignidad humana y a la familia”.

Licenciada en periodismo, especialista en comunicación y conflictos armados. Amo la libertad y el respeto. Agradezco la verdad.