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Soy una mujer con pantalones: María Elena Limón

 

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aría Elena Limón García, conocida como “La Nena Limón”, la primera alcaldesa que gobierna un municipio del área metropolitana de Guadalajara, es quizá la mujer más cuidada dentro de la política estatal y al interior del partido Movimiento Ciudadano, al conocerse su intención de buscar la reelección en la alcaldía de San Pedro, Tlaquepaque, para las elecciones del 2018.

Gestionar una entrevista con ella o con cualquier edil de Movimiento Ciudadano parece una tarea casi imposible para los medios de comunicación, al avecinarse las campañas electorales. Los políticos naranjas se han convertido en una especie de semidioses inalcanzables, quienes apuestan por una estrategia digital y muestran una cierta displicencia por la prensa escrita.

Finalmente, cuando Punto Rojo logró el acercamiento con la edil, la primera exigencia de su jefe de comunicación fue: “Necesito saber antes qué le vas a preguntar  y conocer sobre qué línea va tu texto.”

En esa misma oficina, antes de la llegada de María Elena, ya se encontraban otros de sus tres asistentes tomando nota y verificando la calidad de cada una de las grabadoras que se utilizarían en la entrevista.

Si algo destaca la oficina de la edil, es la obsesión por el orden y la limpieza. Sobre su escritorio de madera se encontraba ya una gelatina perfectamente acomodada, un iPhone y un par de reconocimientos. La bandera de México, misma que se ve en todas las oficinas de jefes de gobierno, parece brillar, casi tanto como la mesa que funciona como sala de juntas.

Al llegar la edil, todos se ponen de pie. Junto a ella sale Vicente Viveros Reyes, su nuevo jefe de gabinete, quien meses antes se desempeñaba como comisionados del Instituto de Transparencia, Información Pública y Datos Personales del Estado de Jalisco (ITEI).

Lo primero que hace al sentarse es sacar su estuche rosa de maquillaje y comenzar a enrojecer sus mejillas. Pregunta al fotógrafo si la luz está bien, y le indica que las fotos las tome de perfil derecho y no tan cerca.

Nerviosa, explica que luce diferente respecto del último encuentro con esta reportera, ocurrido en 2015. Durante la precampaña de ese año lucía una melena pelirroja, por lo que, dice, comerciantes de Tlaquepaque le dicen “que les gustaba más la María Elena de antes”.

Ahora, su cabello se encuentra totalmente recogido y sobre el medio destaca un mechón de canas que le dan un toque de seriedad y madurez a su semblante.

Y no es para menos la dureza que refleja su rostro, pues ha sido fuertemente cuestionada y criticada, tanto por propios y extraños, por su forma de gobernar, así como por su lógica de ‘cortar cabezas’, de manera que el ayuntamiento de Tlaquepaque es, en toda la historia de Jalisco, el que ha registrado un mayor número de cambios de funcionarios de primer nivel que ella misma designó, al sumar 32.

María Elena Limón. Foto: Luis Fernando Moreno

El hostigamiento de los Barba

En Tlaquepaque, el apellido Barba es sinónimo de control político. La herencia de Alfredo Hernández “El Güero Barba” a sus hijos, Marco Antonio y Alfredo Barba Mariscal, es conocida por estar vinculada al erario público y al control sindical ejercido sobre los trabajadores de su sindicato, la CROC.

El Güero Barba comenzó su carrera política en Tlaquepaque en cargos de elección popular, donde fue dos veces regidor del Ayuntamiento, luego Alcalde, además de haber sido diputado local y federal en cuatro ocasiones.

Su hijo, Alfredo Barba Mariscal, ha sido también edil del municipio, además de presidente del comité del PRI Tlaquepaque, secretario general de ese municipio y tres veces diputado federal.

Fue el propio Güero Barba quien impuso al priista Luis Armando Córdova –quien había sido ya diputado local en 2010 y diputado federal en 2013– como candidato para Tlaquepaque en 2015.

¿Cómo encontró la administración que le dejó Alfredo Barba?

Encontré un municipio con un desorden administrativo y una deuda de más de mil 340 millones de pesos a deudores, y más de mil millones de pesos en deudas a largo plazo. Un municipio sin previsión para pagar los aguinaldos y con deudores tocando mi puerta todos los días, además más de 28 obras abandonadas. Era un municipio convulsionado, inseguro y endeudado. Tuvimos que dialogar. Empezamos a terminar las obras que dejaron a medias y así a ganarnos la confianza de los ciudadanos.

Sus logros han sido el avance financiero, la rehabilitación de espacios públicos y su apuesta por los programas sociales. Al respecto, enfatiza que existen apoyos de más de 90 millones de pesos para jóvenes y madres de familia, enfocados a reducir la violencia.

Sobre la violencia de género que impera en su municipio, puesto que el Gobierno del estado lo señala como uno de los ocho municipios dentro de la Alerta de Violencia contra las Mujeres (AVCM), dice entender las agresiones a las que son expuestas, y agrega:  “Desde que llegué, yo misma he sido violentada”.

¿En qué sentido? 

“He sido descalificada al llegar en desventaja. Como mujer, te exigen el doble y demostrar que sí puedes, cuando a un hombre candidato no se le exige nada por el simple hecho de ser hombre. Pero al ser mujer y llegar vencedora, se triplican las exigencias”.

“El grupo político del PRI se ha dedicado a denostar, a [manejar] un hostigamiento permanente y a violentarme desde mi llegada, especialmente ese señor que fue mi contrincante (Luis Armando Córdova). Te critican hasta cómo te vistes, te inventan páginas y, lo más grave, te difaman con temas con el narco”.

Reitera que existen contra Córdova dos denuncias, la primera por violencia política y la segunda por difamación, al asegurar ante un medio de comunicación que la edil tiene nexos con el narcotráfico.

Explica que este hostigamiento político va desde gesticulaciones en público durante su segundo informe de gobierno, en donde el regidor priista, mientras ella hablaba, hacía señas de que estaba loca; además de la creación de boots y publicaciones falsas en la red para denostarla.

También una de las tantas trabas que se le han impuesto durante su gestión es el desborde de solicitudes de transparencia al municipio (por parte de ese grupo político), la cual asciende a 10 mil.

No les salió su juego, dice, sobre todo porque Tlaquepaque se convirtió este año en el municipio más transparente a nivel estatal y nacional en las mediciones del ITEI y CIMTRA (Colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes).

Con relación a los Barba, “ha sido una guerra constante, pero pues yo sabía a lo que venía y aunque llegué en unas circunstancias de desventaja, pues a trabajar. Creo que es importante defender a las mujeres que estamos en la toma de decisiones.”

Sobre la ley de paridad de género, opina que “si bien la ley exige que vayan la mitad de mujeres, no tendría que ser así, tendrían que llegar las mejores y de forma natural; pero si no existiera esa ley, no llegamos. A mí me impugnaron mi elección en tres instancias para intentar quitarme, y gracias a un esfuerzo de [un grupo de] mujeres no se logró la impugnación.

“Creo que necesitamos en la política rodearnos de mujeres y que podamos arroparnos, porque en muchas reuniones te ves tú sola con puros hombres. Tengo compañeros muy comprensibles, pero a la mayoría le molesta que una mujer esté a cargo de la toma de decisiones; pero hay unos verdaderos patanes.”

María Elena Limón. Foto: Luis Fernando Moreno

El distanciamiento con Alfaro, sólo un rumor

¿Cómo es su relación con Enrique Alfaro y Aristóteles Sandoval?

“Enrique ha estado siempre; los dos tenemos compromisos como presidentes municipales. Los dos hemos sido respetuosos de nuestra autonomía como alcaldes. Ese distanciamiento fue un invento. Pero soy presidenta municipal de un municipio y el gobernador en turno es una persona con la que yo debo tener alianzas, así como con otros alcaldes que sean de otro color”.

Esto lo dice con relación a los indicios de distanciamiento entre la presidenta municipal y Alfaro, cuando el año pasado ella acudió ante el gobernador priista, por la indiferencia de sus compañeros de partido frente a la peor crisis de seguridad que ha tenido su gobierno, pues tres policías fueron asesinados en la transitada avenida Revolución, a plena luz del día.

Y a un año de que se cumpliera las administraciones municipales, el presidente de Guadalajara acudió como invitado especial a un evento de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, la organización ligada a los Barba.

Con Enrique Alfaro, dice, se tomó la decisión de buscar y apoyar su reelección. Y agrega:

“Yo decidí estar en Movimiento Ciudadano. Yo creo en un proyecto de ciudadanos, y él [Alfaro] es un líder en el que creo y respeto. Como en todas las familias, existen desacuerdos, pero Enrique siempre me ha apoyado en la toma decisiones, y es quien más me ha apoyado en este proyecto. Soy una mujer de retos.”

María Elena Limón. Foto: Luis Fernando Moreno

Una mujer “con pantalones”

¿Por qué  o para qué quiere seguir siendo presidenta municipal?

Para dejar un precedente de que las mujeres sí podemos, y creo que falta tiempo para concretar proyectos y dejar un Tlaquepaque mejor.

¿Cuál es el mayor reto?

La inseguridad, y no sólo en mi municipio, sino en el país entero. Creo que es un problema desde el núcleo familiar. Es la descomposición social.

Con relación a los gastos excesivos en nómina de su gabinete, se le pregunta sobre su aumento de sueldo y explica:

“Fui criticada porque me aumenté el sueldo. El alcalde anterior ganaba 12 mil pesos al mes, eso no puede ser. Tengo que dignificar a la mujer, desde exigir el salario que otros hombres ediles ganan; esa es una política populista que nadie te la cree.

“Era nivelar el sueldo a lo que ganan los presidentes de la zona metropolitana, y ese es un acto de dignificación y de paridad salarial”.

¿De cuánto a cuánto subió?

De 12 mil a 25 mil pesos quincenales lo que recibo.

Otra de las críticas de la oposición hacia la alcaldesa de Tlaquepaque es por los constantes cambios en su administración y los despidos de funcionarios públicos.

Algunos de estos casos, que se dieron durante los primeros seis meses de su gestión, fueron el cambio de la titular de Transparencia, así como en el Consejo Contra las Adicciones, en la Dirección de Comunicación, Servicios Públicos, y en el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), además de la renuncia de su jefe de gabinete, Esteban Garaiz Izarra.

Al respecto, Limón García asegura que “se fueron porque no trabajaban. Los hombres, por el qué dirán y que no hablen mal, aguantan, lo congelan. Yo no; si no trabajas, te vas. Nos equivocamos, y creo que de los errores se aprende.

“Yo sabía que políticamente eso tenía un costo, pero si no hubiera hecho cambios, no tendría el resultado que busco hoy. Se tuvieron que ir los que no trabajaban, así de simple.”

Reportera. Estudió Comunicación, Periodismo y una Maestría en Género y Cultura. Al servicio de causas sociales.