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Todos contra AMLO, un debate acartonado y sin sobresaltos

No hubo ninguna sorpresa durante el primer debate entre los cinco candidatos que luchan por la presidencia de México. Ni un as bajo la manga. Predecible. Predominaron las mismas descalificaciones que han marcado la campaña los últimos 25 días, desde que inició el pasado 30 de marzo.

En conjunto, los cinco contendientes se vieron acartonados, sobre actuados, y sin ninguna nueva propuesta que ofrecer. Peor fue el caso del candidato Jaime Rodríguez Calderón, quien por momentos actuó más como moderador que como candidato, al hacer preguntas directas a sus contendientes, tal y como hicieron los tres periodistas –Azucena Uresti, Denise Maerker y Sergio Sarmiento– que llevaron la dinámica del debate.

Así como llegaron, se fueron los candidatos: sin ningún rasguño, ya no digamos con una estocada mortal que colocara en predicamento a alguno de los contendientes. Fue un debate hueco, sin propuestas, aunque sí con un adversario a vencer: Andrés Manuel López Obrador, candidato de la alianza “Juntos Haremos Historia”, conformada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES).

Durante prácticamente las dos horas que duró el debate, el nombre de López Obrador estuvo en la boca de los otros cuatro contendientes. “Me traen en la punta de la lengua, por algo será”, llegó a decir el tabasqueño.

Incluso, hubo un momento en el que López Obrador tuvo que enfrentar las críticas conjuntas de dos candidatos: Ricardo Anaya, candidato de la Coalición Por México al Frente, conformada por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano; y José Antonio Meade, candidato por la coalición Todos por México (PRI, PVEM, NA).

El debate alcanzó el primer lugar de tendencia nacional en twitter, en la foto: aspecto de la transmisión en un bar de Tijuana. Foto: Omar Martínez/Cuartoscuro.

Fue tal la embestida, que durante la primera hora del debate -cuando se abordó el asunto de la seguridad pública- el tema central fue la supuesta amnistía que, dijeron, López Obrador prometió a delincuentes y narcotraficantes. “Quieres perdonar lo imperdonable. En tu ambición de poder, te has vuelto un títere de los criminales”, soltó Meade, quien no logró -o no quiso- salirse del guión aprendido, y que es ideal para las cámaras de televisión.

En respuesta, López Obrador dijo: “La amnistía no significa impunidad, pero se ha manejado de manera malintencionada que yo quiero sacar a todos los delincuentes que han cometido crímenes. Hay que combatir la pobreza; por el bien de todos, primero los pobres. A los jóvenes tampoco se les han dado oportunidades”.

Anaya insistió: “La amnistía no es la solución. En Colombia eso se intentó y se disparó la violencia”, dijo y propuso: “Lo que se necesita son dos cosas: por un lado, la prevención, y, por el otro, una nueva estrategia que desmantele las bandas delictivas, duplique a las policías, las certifique, y que se apoye en el Ejército y la Marina”.

La independiente Margarita Zavala, aunque se aprendió de memoria lo que debía decir, no logró hilar dos frases sin tropezarse. Con frases hechas, hablando directamente a la cámara, histriónica, y colmada de lugares comunes, dijo que defendería a los mexicanos de prácticamente todo. “Los defenderé de los delincuentes, los defenderé de los corruptos, los defenderé de López Obrador”.

Durante el encuentro, Meade tuvo algunos buenos momentos cuando cuestionó que López Obrador no hubiera declarado tres casas que, aseguró, están a su nombre. Sin embargo, no le alcanzó. Gris, rígido, no logró conectar su golpe. Varias veces, López Obrador se dio el lujo de negar su posibilidad de réplica.

Sobre el tema de la violencia, cada quien externó su punto de vista. Anaya dijo que “hay que desmantelar a los grupos criminales, no sólo descabezarlos”. Meade aseguró que el problema es que no se investiga. “Tenemos que fortalecer la investigación, para que haya consecuencias, que tengan castigo. Los criminales tienen que estar en la cárcel”. Zavala repitió lo que ha dicho reiteradamente su marido, el expresidente Felipe Calderón: “Lo que pasó es que la delincuencia no se atacó a tiempo. Se necesita que haya una presencia del Estado”.

Decenas de manifestantes se encararon y se empujaron en el acceso principal al Palacio de Minería donde se realizó el primer debate presidencial, personal de la SSP encapsularon a los manifestantes. Foto: Saúl López/Cuartoscuro.

López Obrador opinó que la violencia se originó por la falta de crecimiento económico, de empleo y de bienestar. “No se puede enfrentar la violencia con la violencia, no se puede apagar el fuego con el fuego. Tiene que haber empleo para los jóvenes a quienes se les ha dado la espalda. Tenemos que hacer todo para garantizar la paz”.

El segundo bloque del debate estuvo dedicado al combate a la corrupción e impunidad. Los candidatos se concentraron en la discusión de que exista un fiscal realmente autónomo. Rodríguez Calderón, con su chabacanería y con la tranquilidad de quien no tiene nada que perder, se mostró a favor de que haya un fiscal autónomo, pero electo por la sociedad.

Y fue más radical: “Tenemos que mocharle la mano al que robe en el servicio público, así. Tenemos que ir más allá”. “¿Literal?”, le preguntó Uresti. “Sí, literal, hay que cortarles las manos a los delincuentes; esa será una de mis propuestas”. Después le cuestionaron: “¿Ha mentido alguna vez?”. A lo que respondió: “Sí, cuando le dije a mi mujer que la iba a llevar al cine y no lo hice”.

Meade señaló que en su gobierno, en caso de ganar las elecciones, no habrá escándalos, naves industriales ni estafas maestras. “Seré un presidente sin fuero. Además, la 7 de 7 será obligatoria. Habrá total transparencia”.

A estas alturas, Zavala casi declamaba; con manoteos bien ensayados, expresó: “Tenemos que regresarle dignidad a la política. Seré implacable contra los corruptos”.

López Obrador aprovechó para decir que “le podrán llamar peje pero no lagarto”, y compartió los tres ejes que lo rigen como político: “No mentir, no robar y no traicionar al pueblo; así voy a continuar por el resto de mi vida”.

Jaime Rodríguez “El Bronco”, candidato presidencial independiente, cuya propuesta de literalmente cortar las manos a quienes roban provocó una oleada de memes en redes. Foto: Moises Pablo/Cuartoscuro.

En el tercer y último bloque, se abordó el tema de la democracia, pluralismo, y grupos en vulnerabilidad. En esencia, hablaron sobre una posible revocación del mandato en caso de que no cumplieran sus propuestas de campaña. López Obrador y Rodríguez Calderón estuvieron de acuerdo en la revocación. Anaya también, siempre y cuando tuviera planteamientos legales, y no fuera por medio de una encuesta como propone el candidato de Morena. Meade y Zavala se mostraron en contra de esta medida. “No permitiría planear a largo plazo”, argumentó el candidato de la coalición Todos por México.

Zavala siguió su actuación con gimoteos: “Yo te voy a defender a ti, que te corren por estar embarazada; a ti, mujer indígena; a ti…”. A ti, a ti, a ti…

Aquí vale la pena hacerse una pregunta: ¿Quién ganó el debate? Tal vez no haya ganadores, pero sí un gran perdedor: José Antonio Meade, quien, de acuerdo con algunos analistas, esta era su última oportunidad para salir del tercer lugar. Obrador, Anaya y Zavala se van prácticamente ilesos. Mientras que Rodríguez Calderón es posible que haya salido con una ventaja: fue a divertirse.

De entre las tres o cuatro preguntas que realizó Rodríguez Calderón a sus contrincantes, una fue la siguiente: “¿Va a haber alianza entre el PRI y el PAN? ¿Sí o no? Respondan”. Ni Meade ni Anaya atajaron esa pregunta, la única que quedó sin respuesta…

Reportero. Desde hace 14 años colabora en medios impresos y electrónicos en la Ciudad de México, en los que ha realizado coberturas de asuntos políticos, sociales y culturales.