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Vicente Benavides: diles que no me maten

San Gabriel, Jalisco.- Condenado a la pena capital en Estados Unidos (EU) en 1993, Vicente Benavides Figueroa, un trabajador agrícola migrante oriundo de San Gabriel, Jalisco, vivió preso 26 años bajo la acusación de haber violado y causado la muerte a una menor de edad en California.

Al cierre de la presente edición, los familiares de Vicente Benavides confirmaron a Punto Rojo, desde EU, sobre su liberación, ocurrida el 19 de abril de 2018.

Benavides logró su libertad tras la resolución de una jueza, quien determinó el pasado marzo que los cargos de violación y homicidio, por los que se le mantenía en prisión, no tienen sustento legal.

La jueza Carol Corrigan, de la Corte Suprema de Justicia de California, determinó en forma contundente que las pruebas recabadas para sentenciar a Benavides no se apegan a la realidad de lo que ocurrió el 17 noviembre de 1991, cuando falleció la menor Consuelo Medina, de apenas 21 meses de nacida.

Carol Corrigan consideró que los cargos contra Vicente eran falsos, al igual que el informe de la autopsia.

Sobre el cargo de violación contra Vicente, en su resolución la jueza Corrigan aseguró que las heridas observadas en la menor tenían que ver con la manipulación que hizo en su momento el personal médico en el intento por reanimar a la pequeña, luego de observar varias heridas en cabeza y abdomen, y antes de que la niña falleciera.

La menor fue ingresada al área de urgencias del hospital Delano Regional Center tras detectársele las graves lesiones referidas, pero sin que nadie explicara las causas. Una semana después, Consuelo Medina falleció en el hospital UCLA, Medical Center, luego de permanecer varios días en estado de coma.

Una versión no confirmada indica que la muerte de la menor podría haber ocurrido por la caída que sufrió de las escaleras del conjunto de departamentos donde vivía con su madre; ese referente no descarta la teoría de que momentos antes de ser localizada, la pequeña había salido tras su hermanita de 9 años de edad.

La jueza Carol Corrigan indicó: “Las lesiones de Consuelo fueron probablemente resultado de la medicación que recibió, junto con el tratamiento y operaciones realizadas”.

Para la funcionaria judicial, otra falla en el proceso contra Vicente lo representa el hecho de que al detenido jamás le garantizaron la asesoría jurídica que le correspondía en forma legal.

Vista panorámica de San Gabriel. Foto: Letra Fría

Proceso irregular

Vicente Benavides es un migrante de 68 años de edad, nacido en San Gabriel, el pueblo donde el escritor Juan Rulfo vivió su infancia. Hasta hace poco se encontraba recluido en el llamado “Corredor de la Muerte”, en la cárcel de San Quintín, en la bahía de San Francisco.

Él siempre alegó en su defensa la inocencia de todos los cargos que le achacaba la autoridad estadounidense sobre la agresión y violación a la menor Consuelo Medina en la localidad de Delano, en California.

En marzo de 2018, la justicia de Estados Unidos descubrió que Vicente Benavides nunca fue asistido de manera legal por parte de ningún abogado; tampoco se llevaron a cabo los peritajes profesionales para poder sustentar las acusaciones en su contra.

La menor falleció en noviembre de 1991, a pesar de los esfuerzos del personal médico por tratar de reanimarla. Posteriormente, por un reporte médico carente de los respectivos peritajes de orden legal, las autoridades determinaron que Vicente era el causante de la agresión y de la violación, según evaluaron los doctores Jess Diamond y Jemmes Dibdin.

Ellos hicieron referencia a lesiones observadas en el cuerpo de la niña. Ese testimonio fue suficiente para que Vicente Benavides fuera declarado culpable.

Tiempo después de conocerse la sentencia, uno de los doctores que testimonió en contra del detenido expresó su preocupación por el encarcelamiento.

“Estoy convencido de que este caso representa un tremendo fallo de nuestro sistema penal. El Jurado basó su decisión […] en una información médica fundamental que resultó ser errónea. No creo que (Vicente) recibiera un juicio justo y ofrezco esta declaración con la esperanza de que los procedimientos legales corrijan esta injusticia”, publicó la corresponsal de la bbc de Londres en Los Ángeles, Beatriz Diez, el pasado 19 de marzo.

La referencia difundida en medios estadounidenses expone que la tarde del domingo 17 de noviembre de 1991, la niña Consuelo salió del departamento donde vivía con su madre, la enfermera Estela Medina, siguiendo a su hermana de 9 años, de nombre Cristina, quien iba a jugar a la calle.

Vicente, pareja de Estela, se encargaba de cuidar a las dos menores y de hacer la cena mientras la enfermera iba a trabajar, dado que el hombre se encontraba desempleado. Después de un rato de no ver a la niña Consuelo, Vicente salió del departamento a buscarla y fue cuando la encontró junto a la entrada de la vivienda con diversos golpes en la cabeza y el vientre, así que decidió llamar a la madre ante la gravedad de la situación.

Aunque la sentencia contra el detenido se dictó en 1993, dos años después de la muerte de Consuelo, hasta hace apenas unas semanas la Corte Suprema de California determinó que las acusaciones en su contra eran falsas y que las heridas en el cuerpo de la pequeña se debieron a los intentos de los médicos por tratar de salvarle la vida.

Plaza de Armas de San Gabriel. Foto: Visita Jalisco

Agricultor en San Gabriel

En la segunda semana de abril de 2018, aún preso, Vicente Benavides mandó decir a sus familiares que, por favor, ya no dieran entrevistas a los medios de comunicación.

El profesor Evaristo Benavides Figueroa aclaró que “Vicente, mi hermano, se siente un poco nervioso y él mismo le pidió a sus familiares que no den entrevistas”.

Por su parte, Jesús Guzmán Mora, escritor, profesor, cronista de San Gabriel y amigo de la familia Benavides Figueroa, indica que el reo formaba parte de una historia de hombres y mujeres de campo que se suman a la corriente migratoria del sur de Jalisco en el afán de lograr mejores condiciones de vida, sin darse cuenta de los riesgos o los abusos de autoridad a los que se exponen.

La familia Benavides Figueroa hizo múltiples gestiones para librarlo de la pena de muerte en Estados Unidos. En mayo de 1999, la familia invitó al pueblo en general a reunirse en el casino “Auditorio Municipal” para promover una manifestación de protesta por la detención injusta de Vicente.

Al final de la asamblea habló el señor Dionicio Campos, vecino de Los Camichines, quien relató que él estuvo presente en el juicio de Benavides Figueroa y destacó una serie de anomalías que no favorecieron a Vicente. Hoy, después de 26 años de sufrir en prisión, Vicente Benavides está libre.

El alcalde de San Gabriel, César Rodríguez Gómez, asegura que los Benavides Figueroa representan a una de las familias más apreciadas de esa localidad, y que el caso de Vicente es visto por los vecinos como un acto de resistencia de un gabrielense, quien se fue a los campos de California para trabajar de forma honesta en la cosecha de la uva y que, en cambio, recibió maltrato y abuso de autoridades.

En el caso de Vicente Benavides, la imploración rulfiana del cuento Diles que no me maten parece aplicable a su historia conmovedora: “Diles que no me maten, Justino. Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad”.

Él (Vicente) siempre alegó en su defensa la inocencia de todos los cargos que le imputaba la autoridad estadounidense. Hoy esto quedó comprobado tras quedar en libertad.

Se pudo saber que sus palabras eran verdad gracias a la defensa encabezada por sus abogados y la apelación a la figura jurídica del habeas corpus, que representa el derecho a que un juez emita su veredicto sobre la legalidad o no con la que se actuó en contra de una persona detenida y sentenciada.

Comunicador, egresado de la Universidad de Guadalajara. Creyente de la teoría de la libre expresión y ateo de la filosofía de los partidos.